El Banquete de Conxo aterriza en las aulas de los institutos de la ciudad

El Banquete de Conxo aterriza en las aulas de los institutos de la ciudad
El Banquete de Conxo aterriza en las aulas de los institutos de la ciudad

Esta reunión histórica de confraternización que tuvo lugar en marzo de 1856 será uno de los temas sobre los que trabajen los alumnos y alumnas de los institutos de Compostela

El concejal de Educación e Cidadanía del Concello de Santiago, Manuel Dios, pasó revista esta mañana a la nueva programación didáctica elaborada dentro de la colección "Coñecer Santiago, cidade educadora" que elabora este departamento municipal.

La programación lleva por nombre "O Banquete de Conxo de 1856. A confraternización como símbolo" y es resultado del trabajo de Alfonso Iglesias, profesor de Historia de la Universidad de Oporto y miembro del grupo Hispona de la Universidad de Santiago. Manuel Dios destacó que se trata de la "terceira unidade elaborada, tras Brundibar e O soño roto" y avanzó que "se levarán a cabo algunhas máis sobre María Miramontes ou Maruja Mallo".

El Concello de Santiago editó 1.500 ejemplares que distribuyó por todos los institutos de la ciudad y gracias a esta programación didáctica, cientos de estudiantes de Bachillerato trabajimportantente los meses de marzo y abril, en torno a un acontecimiento histórico "moi importante na historia de Santiago", pero también "moi descoñecido para moitos e moitas", tal y como destacó Alfonso Iglesias, quien añadió que "é un valor noso que cómpre estender por Galicia". Por eso, el autor quso agradecer la iniciativa transversal del Concello, "moi valiosa para recuperar este evento".

Roteiros

La programación didáctica incorpora dos roteiros para "visitar espazos onde viviron os protagonistas do banquete", según indicó Manuel Dios, quien dijo, al mismo tiempo, que incorpora otro más largo por el propio barrio. La unidad didáctica hace un recorrido por la historia o la política de la Compostela de mediados de siglo XIX. También incorpora imágenes de la época y fragmentos de los brindis que se llevaron a cabo durante la celebración del histórico Banquete.  

Banquete de Conxo

Galicia, en 1852 y 1855, estuvo afectada por graves crisis económicas. La comarca santiaguesa se vio especialmente perjudicada en 1853 dando lugar a lo que se conoce como el año del hambre. Estando muy recientes los sucesos de esta crisis, movimientos liberales de la ciudad convocan el Banquete de Conxo. Se trata de una reunión histórica de confraternización entre diversas clases sociales de la época (estudiantes, artesanos, obreros…), que bajo la leyenda “Orden y fraternidad” tuvo lugar el 2 de marzo de 1856, coincidiendo con el décimo aniversario de los Mártires de Carral (la sublevación de militares gallegos contra el dictador Narváez que acabó con el fusilamiento de todos ellos). El anuncio del banquete causó escándalo entre las clases más poderosas de la ciudad de Compostela.

Aunque hay dudas sobre la ubicación exacta, se supone, según el criterio de varios autores, y algunos descendientes de personas que estuvieron allí, que se celebró en la zona conocida como Belvedere, en Conxo, al lado del río Sar, en una robleda ubicada detrás del monasterio de Santa María de Conxo.

Surge por iniciativa de Aurelio Aguirre, y es considerado uno de los acontecimientos fundacionales del galleguismo. Asistieron al acto un patrón y dos obreros de cada oficio, invitados por los estudiantes de la Universidad de Santiago. Vestidos de frac, los estudiantes, que eran considerados como clase alta, les sirvieron el banquete a los obreros, y este gesto fue tomado como una provocación por las autoridades, y finalizó con la toma de la robleda de Conxo por el ejército, celebrándose el almuerzo rodeados de soldados pues se temía una insurrección.

Entre los comensales más destacados que asistieron a la reunión estarían Aurelio Aguirre, Eduardo Pondal y Luis Rodríguez Seoane, pero además se piensa, aunque no se sabe con certeza, que también acudieron, entre otros, Manuel Murguía, Paz Novoa, y la propia Rosalía de Castro.

Por este y otros brindis pronunciados en esta reunión, tanto Aurelio Aguirre como Eduardo Pondal fueron procesados por la Audiencia de A Coruña, que pretendía deportarlos a las islas Marianas en el océano Pacífico, aunque finalmente, y gracias a los informes del fiscal de Santiago, no fueron deportados. La Iglesia también mostró su enfado, pues consideraban estos discursos faltos de moral y religiosidad, y Aurelio Aguirre fue acusado de ateo, una grave acusación para la época. El acto trascendió a la prensa de la época, como “La Oliva” de Vigo lo que muestra que tuvo una gran repercusión en toda Galicia.

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