San Lázaro se mantiene fiel a la tradición y vuelve a pujar por las uñas

San Lázaro se mantiene fiel a la tradición y vuelve a pujar por las uñas
San Lázaro se mantiene fiel a la tradición y vuelve a pujar por las uñas

La famosa celebración reunió en el entorno de la pequeña iglesia compostelana a vecinos y curiosos que tiraron de cartera y vaciaron una despensa porcina repartida por lotes de tocino, uñas y cachuchas

El barrio compostelano de San Lázaro acogió esta mañana la tradicional subasta de las uñas, una cita que reunió un año más a decenas de vecinos y visitantes con intención de hacerse con las clásicas manitas y otras partes del cerdo. Antonio Mosquera fue el encargado de realizar la subasta. Lleva 13 años haciéndolo. Es, sin duda, la cita más esperada en una de las fiestas más antiguas de Galicia. 

La tradición de la subasta de las uñas de San Lázaro viene de muy atrás. Antiguamente las casas en las que se criaban cerdos donaban a la parroquia las manitas y otras partes del animal para que esta las subastara. A su vez, los compadrones hacían su oferta en la puja, que también ofrecían al santo protector de las enfermedades infecciosas, como la lepra. Hoy la tradición continúa, aunque la gran mayoría de las uñas que se subastan ya no son de casa, como antaño. 

La famosa reunió en el entorno de la pequeña iglesia compostelana a vecinos y curiosos que tiraron de cartera y vaciaron una despensa porcina repartida por lotes de tocino, uñas y cachuchas. Las parejas de uñas fueron, como siempre, las estrellas de la subasta con precios de entre quince y veinte euros.

Como manda la tradición, a los vecinos del barrio y curiosos se unieron representantes municipales, como el alcalde, Martiño Noriega, y el edil Xan Duro, que se llevaron lotes variados. También acudió el portavoz popular, Agustín Hernández. 

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