Los optometristas gallegos indagan en las necesidades visuales de los pacientes geriátricos y en la detección precoz de alteraciones asociadas a la edad

Los optometristas gallegos indagan en las necesidades visuales de los pacientes geriátricos y en la detección precoz de alteraciones asociadas a la edad
Los optometristas gallegos indagan en las necesidades visuales de los pacientes geriátricos y en la detección precoz de alteraciones asociadas a la edad

Según Andrés Gené, el deterioro visual es altamente prevalente en la población de la tercera edad, una condición que es prevenible mediante una estrecha vigilancia de los factores predisponentes y la simple medida regular de las variables visuales

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia celebrará este fin de semana un curso sobre “Soluciones para hacer un buen examen visual geriátrico: qué mirar y cómo” en la sede de la entidad en Santiago (calle Salvador García Bodaño, 2, 1º C). Con la participación de 34 profesionales, la formación se celebrará mañana sábado, de 16:00 a 20:30 horas, y el domingo en horario de 10:00 a 14:00 horas. La jornada formativa estará impartida por el óptico-optometrista Andrés Gené, profesor de la Universidad de Valencia que recientemente se ha convertido en el nuevo presidente del Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunidad Valenciana.

El curso tiene como objetivos realizar una evaluación optométrica específica para la población geriátrica; adquirir la habilidad de saber qué mirar y cómo analizar al paciente geriátrico; describir los cambios fisiológicos y patológicos del sistema visual asociados con el envejecimiento; mejorar la identificación precoz de las principales alteraciones oculares asociadas a la edad (cataratas, glaucoma, DMAE, etc.), diferenciando los hallazgos normales (fisiológicos) de los anormales (patológicos); y entender e identificar las necesidades visuales de los pacientes geriátricos.

Según Andrés Gené, el deterioro visual es altamente prevalente en la población de la tercera edad, una condición que es prevenible mediante una estrecha vigilancia de los factores predisponentes y la simple medida regular de las variables visuales. “El riesgo de caídas es del 25% en mayores de 65 años y del 50% en mayores de 80 años, pudiendo ser la mala visión una de las causas involucradas” señaló. 

Gené explicó que, como algunas patologías visuales del anciano conducen a una situación de ceguera, parece importante conocer los cambios normales que suceden con el envejecimiento, pero hay que poner mayor énfasis en la detección precoz de las enfermedades visuales.


El especialista considera que los optometristas, en su labor de atención primaria, deben prestar una atención “esmerada y detallada” al paciente geriátrico, ya que normalmente en este nivel asistencial es al profesional que tienen como referencia y al que acuden en primer lugar los pacientes.

El determinar la salud del sistema visual constituye uno de los aspectos importantes en un reconocimiento optométrico geriátrico, dado que cualquier alteración que se produzca afectará a la visión. Gené destaca que los hallazgos más comunes en los exámenes oculares son los defectos de refracción, y las principales patologías oculares encontradas son las cataratas, el glaucoma, la maculopatía asociada a la edad y la retinopatía diabética, una serie de alteraciones que pueden ser causa de ceguera ocular. “La prevención y la detección precoz son fundamentales para poder instaurar cuanto antes el tratamiento, que minimizará la evolución de la enfermedad. Los cribados de enfermedades oculares en atención primaria son un mecanismo eficiente para identificar a los pacientes con alteraciones oculares no detectadas que requieran seguimiento y tratamiento”.

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