El COAG alberga una jornada de visibilización de las mujeres en el sector de la arquitectura

El COAG alberga una jornada de visibilización de las mujeres en el sector de la arquitectura
El COAG alberga una jornada de visibilización de las mujeres en el sector de la arquitectura

"Hai Arquitectas" es una jornada de visibilización organizada por el Colegio de Arquitectos de Galicia que se celebró hoy viernes en Santiago. Una veintena de profesionales participaron en las tres mesas en que se distribuyó el programa y que versaron sobre las pioneras, los llamados techos de cristal y el presente y futuro de la profesión; entre ellas, Amparo Casares (A Coruña), Teresa Táboas (Pontevedra) y Cristina García Fontán (Santiago)

El Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG) celebró hoy una jornada de visibilización de las mujeres de la profesión en el Centro de Estudios Avanzados de Santiago (Finca Vista Alegre), bajo el título de "Hai Arquitectas". Una veintena de profesionales participaron en las tres mesas en que se distribuyó el programa y que versaron sobre las pioneras, los llamados techos de cristal y el presente y futuro de la profesión; entre ellas, Amparo Casares (A Coruña), Teresa Táboas (Pontevedra) y Cristina García Fontán (Santiago). 

El decano del COAG, Antonio Maroño, la secretaria Xeral de Igualdade, Susana López Abella, y la coordinadora de la sección colegial Hai Mulleres, Elvira Carregado, abrieron la jornada coincidiendo en la necesidad de hacer visibles las arquitectas. 

Antonio Maroño ponderó la iniciativa como “justa y necesaria”, al tiempo que recordaba la figura de Teresa Táboas como decana del Colegio, y destacó la defensa que la corporación que preside “hizo y hace” del idioma, el paisaje, la eficiencia energética, el patrimonio y la igualdad, entre otros ámbitos. 

Elvira Carregado, coordinadora de la sección Hai Mulleres –creada en el COAG en 2015–, indica que la intención es visualizar y demostrar que las mujeres están presentes en todos los modos y entornos de este oficio. Disponen de un espacio propio en Internet para compartir experiencias de igualdad. “Sabemos que faltan referentes femeninos y el importante que son. Aunque parece que se respira una nueva sensibilidad, las estadísticas evidencian que el desequilibrio en cuestión de género en el ejercicio profesional de la arquitectura y el urbanismo continúa, y ya no digamos cuando nos aproximamos a puestos representativos. Así que falta mucho por andar”, segundo advierte la arquitecta. 

Amparo Casares, subdirectora de la ETSA de A Coruña, indica que la arquitectura sigue siendo una profesión de hombres, a pesar de que más de la mitad de los alumnos de la Escuela son mujeres. “Me gustaría –agrega– que las estudiantes estuvieran en condiciones de igualdad respeto a sus compañeros, pero me resulta difícil imaginármelas encajando en la arraigada estructura de poder masculino que ahora tenemos”. La profesora destaca las nuevas propuestas de arquitectura que lideran mayoritariamente mujeres, en estos momentos críticos para la profesión clásica, “aunque esto no significa que hablemos de una situación cualitativa equiparable y, en absoluto, que la profesión sea femenina”, concluye. 

Teresa Táboas, que fue conselleira de Vivenda e Solo con el Bipartito y la única mujer decana del COAG, afirma que tuvo la “suerte” de haber sido apoyada siempre por sus compañeros, por lo que ella no padeció el llamado techo cristal, si bien indica que es algo que está aconteciendo en las sociedades avanzadas. “Yo tuve la fortuna y la honra de formar parte de un Gobierno paritario y, posteriormente, de ir en una lista cremalleira, así como el respaldo de mis colegas en la época en que fui presidenta del Colegio en Pontevedra y, luego, decana”, agrega la arquitecta que luego de su paso por la política volvió al ejercicio profesional. Pero dice conocer la muchas compañeras que sí sufrieron situaciones de “desigualdad”, y mismo ella recuerda particularmente una en la que tuvo que enfrentarse la un jefe de obra “ faltón”. 

Cristina García, arquitecta con estudio en Santiago y profesora en la ETSA de A Coruña, señala que hay mucho por hacer en este ámbito, aunque reconoce que ella no sufrió ninguna falta de consideración profesional: “Mis clientes y los trabajadores en las obras siempre fueron muy respetuosos conmigo”.

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