A la caza de las súper bacterias

A la caza de las súper bacterias
A la caza de las súper bacterias

El equipo de investigación ha abordado la información disponible “de la manera más globalizadora e integradora

En el año 2050 habrá más muertes debidas a infecciones por súper bacterias que por cáncer. Este es uno de los motivos por los que la Organización Mundial de la Salud aprobó un plan especial para combatir el peligro de la resistencia a los antibióticos, tema central de la última investigación que el profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago (USC) Antonio Salas Ellacuriaga y el coordinador de la Unidad de Infectología e Inmunología Pediátrica del CHUS, Federico Martinón, presentan en la revista Nature Scientific Reports.


El nuevo estudio, un meta-análisis de datos existentes en reservorios públicos relacionados con la función de los genes, ha permitido constatar que el producto entre los genes IFI44L y FAM89A reacciona de manera distinta frente a una infección dependiendo de si esta es de origen vírico o bacteriano. Aunque resta camino para conocer en detalle su funcionamiento, el genetista de la USC Antonio Salas ya adelanta que “parece evidente que deben jugar un papel fundamental en el proceso de infección que, además, es diferentes a los virus y a las bacterias. Concretamente, del gen FAM89A se conoce su actividad antiviral”. En esta misma línea, el doctor Martinón considera que es “un buen momento para ponerse manos a la obra e investigar que hacen realmente y como son sus mecanismos de interacción en relación con el proceso de infección y en relación con otros genes”.


En el nuevo trabajo, el equipo de investigación ha abordado la información disponible “de la manera más globalizadora e integradora. Estudiamos la expresión de los millares de genes que integran el genoma humano en cientos de pacientes y obtuvimos resultados que a menudo pasan desapercibidos en los estudios más focalizados”. De hecho, el trabajo ha permitido “constatar que los biomarcadores –los genes- son sensibles a la severidad de la enfermedad”, aclaran los investigadores: funcionan de manera correcta en enfermedades leves y moderadas, pero son particularmente efectivos en la enfermedad severa. A esto se suma, como señala el profesor Salas Ellacuriaga, que “la expresión de los genes es dependiente de la ancestralidad genética que subyace en el individuo”, lo que significa que las variantes genéticas que afectan a los distintos grupos poblacionales pueden dar lugar a una función diferente del gen, “lo que explicaría porque algunos grupos de población son más susceptibles a una enfermedad que otros. Nuestro estudio refleja que estos biomarcadores mantienen una señal estable, independientemente del bagaje genético del paciente”.


REDUCIR LA DEMANDA DE ANTIBIÓTICOS

“Las súper bacterias son la espada de Damocles del siglo XXI” sentencia Salas para describir la trascendencia de la investigación desarrollada en este ámbito. “Toda investigación es poca para intentar entender cómo funciona el mecanismo de infección. Mientras desconozcamos los detalles y cómo combatir las enfermedades infecciosas, existe una necesidad urgente de reducir la demanda de antibióticos, cuyo abuso es uno de los mayores catalizadores en la aparición de súper bacterias”.


Los antibióticos son únicamente eficaces para combatir la enfermedad de origen bacteriano, “pero son completamente inútiles en la infección vírica” recuerdan los investigadores. No obstante, todavía resulta frecuente el uso de antibióticos de modo preventivo, lo que puede llevar parejo un sobre abuso de este medicamento y acelerar de manera artificial la aparición de bacterias súper-resistentes, “una gran amenaza para la población humana hoy en día”. En esa necesidad imperiosa de distinguir las causas de una infección, “en cierta medida, la busca de biomarcadores de enfermedad o de respuesta a fármacos se ha convertido en una obsesión en la biomedicina de hoy en día”.


ÚLTIMAS PROPUESTAS DE IDENTIFICACIÓN

Hace aproximadamente dos años que los mismos investigadores, en colaboración con el Imperial College London publicaban un artículo de gran impacto en la revista JAMA, donde exponían los resultados de un macro-proyecto que buscaba establecer las señales de expresión genética para distinguir las infecciones víricas de las bacterianas. Como recuerda Antonio Salas, se trataba de un “estudio ambicioso sin precedentes en la literatura científica”. Aquel trabajo “arrojó resultados muy prometedores si bien aún preliminares. Esta prueba de concepto significó un gran paso hacia el entendimiento de esta problemática, pero necesitaba ser confirmada y explorada en otros contextos de infección que se aproximan de modo más realista a las unidades de infectología de los hospitales”, explica Salas.


Como explica Federico Martinón la distinción entre infecciones víricas y bacterianas es un problema de gran calado que además afecta al día a día en las unidades de urgencias pediátricas de todo el mundo, “la mayor parte de los niños que ingresan en un hospital con fiebre padecen infecciones virales que a menudo se resuelven fácilmente. Las bacterianas no obstante pueden poner en peligro grave al niño”.


El artículo está firmado además de por Antonio Salas y Federico Martinón por los investigadores de sus respectivos grupos de investigación Ruth Barral Arca y Jacobo Pardo Seco, todos ellos integrados además en el Instituto de Investigación Sanitaria ( IDIS).

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