"Las políticas de familia en España: falta mucho por hacer"

"Las políticas de familia en España: falta mucho por hacer"
"Las políticas de familia en España: falta mucho por hacer"

El grupo de investigación GEN de la Universidad de Vigo acaba de hacer público en Santiago de Compostela un nuevo informe titulado “Las políticas de familia en España: una perspectiva comparada”, firmado por Alberto Vaquero, Santiago Lago y Lucía Ferreira

El grupo de investigación GEN de la Universidad de Vigo acaba de hacer público en Santiago de Compostela un nuevo informe titulado “Las políticas de familia en España: una perspectiva comparada”, firmado por Alberto Vaquero, Santiago Lago y Lucía Ferreira.

Las familias españolas quieren tener hijos. Sin embargo, nuestro país es el segundo de la OCDE con mayor discrepancia entre preferencias y materialización en natalidad. La reducida calidad en el empleo lastra los deseos por aumentar el tamaño familiar.

Nuestro país, claro ejemplo del modelo mediterráneo de protección a las familias, se caracteriza por un gasto público (1,5% de PIB en 2013), muy por debajo de la media de la UE (2,7%). En prestaciones económicas para las familias, España ocupa las últimas posiciones de la OCDE y la UE; presentamos un esfuerzo medio-bajo en el gasto público en bienes y servicios a las familias, y las desgravaciones fiscales son muy reducidas. Por lo tanto, es necesario un incremento de la inversión pública en políticas de familia (al menos 1,2 puntos del PIB), para alcanzar la media de los países de la UE en un plazo de 5 años.

En el escalón autonómico de gobierno, se manifiestan diferentes sensibilidades en el apoyo a las familias. Si bien no siempre ha sido posible conocer el importe autonómico destinado (lo que no deja de ser un indicador de la relevancia dada en cada caso), la protección a la familia es comparativamente más intensa en Galicia, Castilla y León y la Comunidad Valenciana.

Es preciso contar con instrumentos para evaluar con independencia política y capacidad técnica, cualitativamente y cuantitativamente, las actuaciones llevadas a cabo en la atención a la familia. Es necesario proponer nuevas iniciativas que refuercen el apoyo a las familias. Para ello es imprescindible mucha más transparencia en la información sobre políticas de familia, que incluya presupuestos detallados a nivel fiscal y del gasto para las familias, así como las medidas regulatorias tanto a nivel estatal como autonómico.

Toca abogar por horarios laborales más razonables e incentivar medidas de conciliación familiar en las empresas, todo ello en el marco de la responsabilidad social. En España sigue siendo muy complicado compatibilizar trabajo con familia.

En el ámbito fiscal resta mucho camino por recorrer. En el Informe se propone duplicar al menos las deducciones tributarias por hijos en el IRPF, con el objetivo de tener en cuenta la reducción real en la capacidad económica familiar que tienen las familias con más hijos. Además, para aquellos casos de contribuyentes no obligados a declarar, es necesario articular un sistema de subvenciones similar al que se aplica a las familias numerosas.

Es necesario facilitar la emancipación de los jóvenes. En España, la edad media estimada de salida del hogar es de 29 años, casi tres años más que la media europea. En 2016, el 54% de los jóvenes en España entre 25 y 29 años vivían con sus padres. Este proceso de emancipación solo es posible a través de mejoras en el acceso a la vivienda y en la calidad del empleo. Es preciso que las ayudas a la compra de vivienda vayan perdiendo intensidad y, a cambio, abaratar el alquiler y ampliar la oferta de vivienda a través de los fondos de inversión destinados al alquiler y los parques municipales de vivienda para los más jóvenes. De nuevo, la calidad del empleo es clave; especialmente lo que concierne a la estabilidad laboral.

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