El interventor confirma su llamada al maquinista con el teléfono corporativo y alega que podía rechazarla

El interventor confirma su llamada al maquinista con el teléfono corporativo y alega que podía rechazarla

Según ha explicado Martín ante la comisión del Congreso que investiga el accidente en el que murieron 80 personas el 24 de julio de 2013, la llamada fue para saber en qué andén iba a parar el tren en Pontedeume, parada en la que se bajaba una familia. En todo momento ha catalogado esta llamada como "habitual"

El interventor del tren Alvia accidentado en Angrois, Antonio Martín, ha confirmado en la comisión del Congreso de los Diputados que llamó al maquinista con el teléfono corporativo en una acción que ha descrito como "habitual" y ha estimado que fue de una duración de 100 segundos. No obstante ha explicado que desconocía en que punto se encontraba y que el maquinista podría haberla rechazado y era el maquinista el "jefe del tren".

Según ha explicado Martín ante la comisión del Congreso que investiga el accidente en el que murieron 80 personas el 24 de julio de 2013, la llamada fue para saber en qué andén iba a parar el tren en Pontedeume, parada en la que se bajaba una familia. En todo momento ha catalogado esta llamada como "habitual".

Ante las preguntas del diputado del PP, Celso Delgado, Martín ha señalado que el "jefe" era el maquinista y estaba en su mano no coger el teléfono o interrumpir la llamada. "No trasladaba ninguna pregunta de urgencia", ha recalcado Delgado.

Sobre las consecuencias de realizar estas llamadas, el interventor ha explicado que tenía "libre disposición" e hizo la llamada desconociendo el punto en el que se encontraba el tren. "Estaría dentro de quien la recibe aceptarla o no aceptarla", ha señalado Martín, sugiriendo que el maquinista podría haberla rechazado.

"No teníamos cortapisa para hacer llamadas siempre que considerásemos oportuno", ha argumentado, reiterando que la hizo desde el teléfono corporativo y fue de carácter interno.

Igualmente, Martín ha explicado que desconocía si la curva de Angrois era especialmente peligrosa. "Nunca había odio hablar de esa curva, ni bien, ni mal", ha recalcado.

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