Manuel Charlín fue utilizado como mero instrumento para meter el alijo de dos toneladas de cocaína en Galicia

Manuel Charlín fue utilizado como mero instrumento para meter el alijo de dos toneladas de cocaína en Galicia

El capo de Vilanova fue utilizado por su trayectoria y sus contactos

El pasado viernes el juez instructor de la operación Barranca Bermeja decretó libertad para Manuel Charlín y su hijo Melchor tras no ver acreditado fehacientemente que tuvieran una relación directa con el alijo incautado cerca de la isla de Madeira.

Todo comenzó hace un año cuando los agentes detectaron la existencia de una organización criminal dedicada a la importación de cocaína a través de las costas gallegas. Para su traslado final, utilizaban pesqueros de los que habitualmente realizan su legal trabajo en las aguas fronterizas entre España y Portugal.

Las escuhas de los agentes centran el núcleo de la organización en Victor Manuel Pérez Santos y Luis Manuel Rodriguez Parada para unirse mas adelante Rafel Díez Martínez. El primero de ellos se encargaría del contacto con el grupo que enviaría la cocaína a Galicia y el segundo sería el encargado de toda la logística tanto por tierra como por mar.

Pérez Santos sabe que para entrar en el negocio tiene que hacerlo con cierto respaldo y contacta con Manuel Charlín, este último tiene la experiencia, los contactos y el calendario perfecto. De esta manera, se inicia una relación que conlleva una apertura en todos los sentidos para Pérez Santos.

La policía descubre poco a poco que no está ante la típica organización clásica de narcotráfico con un jefe principal, sino que se habla de diferentes grupos muy especializados que se juntan para un golpe común. Este es el caso de la operación Barranca Bermeja.

Con el seguimiento de las escuchas, la Policía puede entrever cuales son los verdaderos planes del grupo inicial: puentear a Charlín para hacerse con todo el bote. La idea era utilizar al patriarca de la familia como aval y puerta de entrada para después deshacerse de todo y quedarse con todo el botín. 

Estos descubrimientos hacen que el juzgado de instrucción número 4 de Vigo decida poner en libertad a Charlín e hijo, ya que no estaban al tanto de las jugadas secretas de Pérez Santos y Parada.

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