Consejos para mantener la calma cuando todo va mal

Consejos para mantener la calma cuando todo va mal

Cuando estamos bajo presión, con un alto nivel de estrés, respiramos más superficialmente ya que el cuerpo está preparado para el ataque o la huida

Hay ocasiones en las que parece que todo va mal. Pero no todo va mal, hay algo que va bien, y es que tú sigues siendo tú mismo, sigues teniendo un cerebro que puede ayudarte a solucionar o controlar, al menos en parte, la situación que estás viviendo. 

Para eso aquí van algunos consejos para que puedas poner en práctica cuando sientas que todo va mal, léelos con tranquilidad e intenta llevarlos a cabo.

1. Respira hondo

El control de la respiración es indispensable para mantener la calma. Cuando estamos bajo presión, con un alto nivel de estrés, respiramos más superficialmente ya que el cuerpo está preparado para el ataque o la huida.

Concéntrate en la respiración e intenta que sea más profunda y más calmada. Haz una inspiración profunda, aguanta el aire unos 5 segundos y expúlsalo lentamente. Repítelo tantas veces como sea necesario y verás cómo las señales de tensión de tu cuerpo se van reduciendo.

2. Identifica las señales de tensión en tu cuerpo

Será importante que te fijes en qué te dice tu cuerpo cuando estás ante una situación complicada. Es posible que sientas cómo se tensan los músculos, cómo se acelera tu respiración o tu corazón o, incluso, cómo sube tu temperatura corporal.

Cada persona tiene unas señales diferentes. Debes saber identificarlas cuando aparezcan para estar preparado para poder llevar a cabo los consejos siguientes.

3. Muévete

Activar tu cuerpo físicamente hará que toda la energía y la tensión que has detectado en tu cuerpo se concentre en una actividad productiva.

Salta, baila, practica golpes de boxeo (contra un objeto no animado, por favor), corre, haz natación o simplemente sal a caminar. La actividad física calma la ansiedad y relaja el cuerpo y la mente.

4. Mastica un chicle

Para muchas personas comer es una solución para rebajar los niveles de estrés o de nervios. Como no queremos solucionar un problema y crearnos otro (depende de lo que comas puedes acabar con tu dieta en un momento), lo más recomendable es mascar un chicle sin azúcar.

Para que funcione mejor debes hacerlo de forma consciente, haz mordidas lentas, saboreando el gusto del chicle y notando cómo este se mueve por tu boca. Con este ejercicio, además, estarás focalizando tu atención fuera del problema.

5. Tómate un tiempo para responder

Has identificado que tu cuerpo está en tensión, que tu corazón está acelerado, pero no puedes huir de la situación por el motivo que sea. Bien, sobretodo, no respondas. Ahora no. Ahora tu cerebro está bajo la influencia directa de un montón de neurotransmisores alterados por el estado de tensión en el que estás.

Permítete tomarte un tiempo (sean 5 minutos o 5 días) para dar una respuesta o una solución a la situación. A medida que pasen los minutos, las horas, los días, será mucho más fácil pensar objetivamente y encontrar la mejor manera de resolver la situación.

6. Habla con alguien que no tenga nada que ver con la situación

A veces hablar con alguien que no sólo no tenga nada que ver con la situación, sino que desconozca el tema o a las personas que forman parte de él, es una buena manera de llegar a alguna conclusión.

Puedes llamar a un amigo que no esté implicado en la situación, hablar con un familiar o bien acudir a un profesional. Todos ellos te podrán dar puntos de vista externos que te podrán ayudar a sobrellevar mejor la situación.

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