Carlos Núñez: "Las músicas tradicionales se han quedado relegadas a mero testimonio en la placita más pequeña"

Carlos Núñez: "Las músicas tradicionales se han quedado relegadas a mero testimonio en la placita más pequeña"

El exitoso músico Carlos Núñez (1971, Vigo), nos ofreció una entrevista muy apasionada, revelando su profundo conocimiento acerca de la cultura celta. Presentó ilusionado, a este medio de comunicación, su primera novela La hermandad de los celtas donde saca a la luz la historia de la música de base tradicional, con la intención de revalorizarla y reconectarla con el mundo. 

20 años de carrera, un millón de discos vendidos… ¿qué se siente al ser un referente de la música tradicional gallega más allá de nuestras fronteras?

Pues que está todo por hacer. Tengo la sensación de estar empezando cada día. Estoy muy ilusionado con mi primer libro, casi 600 páginas que han sido 3 años que es el tiempo que me lleva cada disco. Cada vez que he hecho un disco han sido 3 años de proceso. La verdad es que necesitaba hacerlo porque sentía que la gente tenía una idea de la música celta muy superficial, incluso de los celtas en general, que llevaba un poquito a la gente a preguntarse si sería cierto, si sería un invento o algo con peso científico.

¿Cuál crees que es la clave para que los músicos tradicionales sigan teniendo éxito?

Yo creo que en nuestro país tenemos la gran suerte de que aún quedan músicas tradicionales pero… creo que el mejor camino para poder llegar al mundo, para exportar nuestras músicas, compartirlas con el resto de la gente, es precisamente un camino que no se está regando que es la música celta. Cualquier música tradicional de todo el norte de la península ibérica, desde Galicia hasta Cataluña, Baleares… cualquier chaval joven que toque la xeremía de Mallorca, el sac de gemecs de Cataluña, la gaita catalana o… la dulzaina de Burgos, ¿qué camino sigue por el mundo?, ¿el pop, el jazz?. Yo creo que la música celta es el mejor género. Creo que se le ha dado una gran oportunidad a la World Music con dinero público y no me parece el mejor camino. Pienso que nos han vendido que era la ventana pero es un género inventado por ingleses y alemanes que lo que buscan es exportar exotismo, artistas africanos… yo no veo resultados satisfactorios para nuestra música como para invertir ese dinero público en la World Music.

¿El objetivo de tu novela “La hermandad de los celtas” es poner en valor de alguna forma nuestro patrimonio cultural?

Lo es porque creo que la música celta ha demostrado ser la mejor etiqueta, un éxito de Galicia que lleva muchos siglos funcionando y además es una marca de prestigio que puede ayudar a volver a resituarnos en esa gran conexión con toda la península y con toda una serie de músicas con las que compartimos muchas cosas.

¿Crees que es posible que podamos recuperar la música tradicional que se ha perdido con esa globalización musical de la que hablabas?

Cuando una tradición se pierde lo único que se puede hacer es un revival, revivir imaginarios. Insisto, tenemos la suerte de que milagrosamente en nuestro país aún tenemos tradiciones milenarias de muchos tipos. Tenemos un patrimonio inmaterial muy antiguo que se ha mantenido hasta hoy pero como nos despistemos lo vamos a perder. Yo veo a Galicia un poco despistada en el sentido de que se está gastando mucho dinero público en géneros mainstream. Por ejemplo, desde las ciudades. En una ciudad como Vigo, yo nací allí, vinieron las cantigas medievales de Martín Códax. No se hizo nada para que llegasen a la gente, ¿alguien ha aprendido a cantar una cantiga de Martín Códax?. Una oportunidad perdida histórica. El Concello de Vigo, la Diputación, se mantuvieron aparte. No había dinero. En cambio, ese mismo verano diez conciertos de músicas comerciales en Castrelos con dinero público. El caché de Maná, 500.000 euros. ¿Las cosas que funcionan como se pagan? con las entradas que ese grupo vende. El caché de un artista son las entradas que vende. Se nos está haciendo competencia desleal con dinero público en las grandes ciudades y en la Galicia rural, lo que ha pasado es que se han hecho reyes de ese espacio las orquestas de baile. Las músicas tradicionales se han quedado relegadas a mero testimonio en la placita más pequeña. Yo creo que esos espacios ya no son válidos. Con lo cual, la mejor forma de que la música tradicional no desaparezca y se nutra es exigirle calidad, excelencia. Estamos en un punto en el que hay un par de generaciones que han desconectado completamente de lo gallego, de la música tradicional. Piensan: “eso es gallego, eso es de la Xunta y además debe ser gratis y hecho de cualquier forma”. No, la palabra enxebre a veces se confunde con de calqueira maneira. En cambio, para el coche alemán sí hay dinero y se le exige calidad. Me lo decía un día Pepe Solla, el chef, “es que tenemos que pedir en la cocina excelencia, igual que los japoneses con su tradición”. Hay que exigir excelencia para las tradiciones, para que eso se mantenga. Y estoy además dispuesto a llegar hasta el final en esa batalla porque si no nos vamos a convertir en puros consumidores periféricos de músicas enlatadas de Miami, Nueva York… copiando cosas que funcionan por el mundo pero es una pena cuando tenemos un país con unas tradiciones ricas, con mucha personalidad y no se está tirando por ahí. El camino de Santiago es estupendo, es un valor seguro. Recuerdo algo que me dijo Fraga una vez: “no está demostrado científicamente lo de los celtas” a lo que yo le respondí : “tampoco está demostrado, presidente, que los huesos que están en la Catedral sean del Apóstol, en cambio funciona el camino, ¿verdad?”. Estamos tirando a la basura cosas nuestras, marcas nuestras, centenarias que funcionan. Es como si Andalucía tirase a la basura la marca flamenco.

¿Cómo afrontas esa situación como creador de música tradicional?

Estoy iniciando otros caminos, por ejemplo este año hicimos una cosa que le llamamos “Xira lugares máxicos”. Un día tocamos en un dolmen, otro día tocamos en un castillo medieval, en un parador al borde del mar… lugares con historia, buscando una calidad y con el sólo apoyo de los tickets de la gente que viene a ver esa música. Es muy duro y lo que no es lógico es que se nos esté haciendo competencia desleal con dinero público que debería estar donde debería estar: en la educación. Que los jóvenes artistas que hacen músicas puedan ver el mundo, aprender de los profesionales. Es ahí donde tiene que estar.

¿En qué medida la música celta ha participado en la creación de la música occidental como hoy la conocemos?

Eso es muy interesante porque hoy los musicólogos ya nos están dando pistas interesantísimas. Por ejemplo: elementos, armonías, melodías que estaban activas en las liras de los bardos celtas de hace dos mil años siguen activos en el pop británico, en el rock. En cambio, en la música pop española, no. Tantas veces la gente me pregunta: ¿Por qué el pop británico o el heavy metal suenan a cantigas medievales y en cambio el pop español no?. La razón es porque España e Inglaterra emigraron. Las dos tuvieron complejo hacia sus clases pobres. Inglaterra abandonó sus raíces, apostó por las músicas afrancesadas, italianas. De pronto, llegó el pop en el siglo veinte, con sus raíces celtas con componente afro. En cambio, en España, nos reducimos a pensar en la rumba, el flamenco como música popularizable. Hemos abandonado esas músicas del norte de la península. ¿Cómo es posible que un chaval que toca la gaita en Galicia haya visto antes a un gaitero escocés tocar en un festival celta antes que ver a un tocador de gaita catalán?, ¿Por qué eso no sale en televisión española?. Una ciudad como Madrid que está en el centro ha abandonado su norte. En Madrid, a partir de los años ochenta, hubo una modernidad mal entendida a través del sueño americano, que ha sido nefasto porque tiene sus consecuencias y lo estamos viendo con Cataluña. Madrid debe de estar a la altura, debe de ser esa capital que interactúa con esas dos grandes energías fantásticas que son el Mediterráneo y el Atlántico.

Para terminar, ¿Consideras que los cantantes deberían conocer y cantar su tradición antes de componer en función del estilo del momento?

Fíjate, eso lo ha dicho Bob Dylan hace poco en la entrega del Nobel: “mi consejo a los jóvenes creadores, antes de ponerse a hacer músicas comerciales, bebed de vuestras tradiciones”. Es que si no estás perdido, eres un imitador periférico de la música que manda. Yo me apunto a esa idea, efectivamente. Creo que hay artistas ahora mismo en España y en Portugal, jóvenes creadores, que ya empiezan a estar muy cerca. Tú ves a Rosalía, a Salvador Sobral, ves incluso a Amaia la de Operación Triunfo. Artistas que todavía no han llegado a dar ese paso pero sí han mostrado una sensibilidad diferente. Hay algo que está como en la atmósfera, aún no ha llegado pero casi. Animo a que los jóvenes creadores vayan por esa vía, haciendo cosas especiales y únicas.

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