Un experimento llevado acabo por una empresa neozelandesa reabre el debate sobre la semana laboral de cuatro días

Un experimento llevado acabo por una empresa neozelandesa reabre el debate sobre la semana laboral de cuatro días

El propio personal de la compañía desarrolló varias estrategias para hacer más eficiente su jornada laboral como, por ejemplo, la reducción del uso de Internet que no estuviese relacionado con el trabajo o celebrar reuniones de 20 minutos en lugar de dos horas.El mayor problema con el que se encontrón el empresario fue la legislación de su propio país, y el mantenimiento del sueldo de sus trabajadores, pero solventado dicho problema y garantizando el sueldo, la medida podrá ser instaurada legalemente en la empresa.

Un modelo laboral que mejorase el equilibrio entre la vida profesional y personal de los trabajadores. Este fue el objetivo del empresario neozelandes Andrew Barnes en su empresa Perpetual Guardian a la hora de decidir reducir la semana laboral de cinco a cuatro días. Su experimento ha generado una gran polémica en todo el mundo.

Desde el pasado mes de marzo, esta empresa de seguros contó con la ayuda de la Universidad Tecnológica de Auckland para estudiar los datos antes y después de la reducción de jornada de 40 a 32 horas. Los 240 empleados de la compañía aseguraron tener mejor equilibrio entre su vida laboral y personal. Su nivel de estrés se había reducido casi un 10 % y su tiempo libre fuera del trabajo había mejorado su salud y su calidad de vida. En declaraciones al diario The Times, uno de los investigadores reconoció que «el rendimiento laboral de los trabajadores no cambió haciendo las cosas en cuatro días a la semana en lugar de cinco». 

Eso sí, Perpetual Guardian también se vio beneficiada con la medida puesto que aumentó un 20 % su producción durante el periodo de prueba y los trabajadores de la compañía de Andrew Barnes estuvieron comprometidos con la empresa y trabajaron más entusiasmados. El propio personal de la compañía desarrolló varias estrategias para hacer más eficiente su jornada laboral como, por ejemplo, la reducción del uso de Internet que no estuviese relacionado con el trabajo o celebrar reuniones de 20 minutos en lugar de dos horas.

El mayor problema con el que se encontrón el empresario fue la legislación de su propio país, y el mantenimiento del sueldo de sus trabajadores, pero solventado dicho problema y garantizando el sueldo, la medida podrá ser instaurada legalemente en la empresa. El propio gobierno neozelandés ha considerado «muy interesante la medida» e instó a las demás empresas a seguir buscando fórmulas que mejoren la calidad del trabajo y del trabajador.

Esta medida, revolucionaria en Nueva Zelanda, ha abierto el debate en otros países. En concreto, la Confederación de Sindicatos Británicos ha propuesto adoptar medidas que mejoren las condiciones de los trabajadores, como la reducción de cinco a cuatro días laborables por el mismo sueldo. Desde el sindicato apuntan a que gracias a los avances tecnológicos y al incremento de la productividad, esta medida podría convertirse en realidad.

Según las estadísticas laborales de Reino Unido, más de 1,4 millones de británicos trabajan actualmente siete días de la semana, mientras que 3,3 millones de personas trabajan más de 45 horas a la semana. La Confederación de Sindicatos Británicos señala que el estrés y las largas jornadas laborales son la mayor preocupación de los trabajadores.

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