La "Viuda negra" y cuidador se declaran inocentes en el crimen de su esposo

La "Viuda negra" y cuidador se declaran inocentes en el crimen de su esposo

El crimen se produjo el pasado 20 de agosto en un aparcamiento al aire libre del barrio alicantino de la Albufereta

María Concepción M.V. y Francisco P.O., la mujer recién casada y su supuesto cuidador que están acusados de matar al marido de ella en Alicante quince días después de la boda, han defendido hoy ante el juez su inocencia.

Así lo han manifestado a los periodistas, al término de sus comparecencias, sus respectivos abogados, María Luisa Plácido y Francisco Sánchez, que han rehusado, sin embargo, desvelar el contenido de sus declaraciones.

"Seguimos manteniendo lo que manteníamos desde el principio. Reivindicamos el principio de presunción de inocencia de ambos", se ha limitado a decir el letrado del presunto autor del crimen.

Por su parte, el abogado de la acusación particular, Aitor Prieto, tampoco ha querido informar a los medios de comunicación sobre las versiones que han esgrimido los investigados, aunque sí ha señalado que, en su opinión, "no son coherentes", como tampoco "es coherente nada de lo sucedido".

Los sospechosos han prestado declaración a petición propia ante el titular del Juzgado de Instrucción 5 de Alicante, Manrique Tejada, encargado de las pesquisas, después de que se negaran en su día a hacerlo tras su detención.

El crimen se produjo el pasado 20 de agosto en un aparcamiento al aire libre del barrio alicantino de la Albufereta, cuando Concepción M.V. y Francisco P.O., de 45 y 58 años, asesinaron presuntamente con un destornillador a José Luis Alonso, de 69.

La agresión mortal fue presenciada por una policía nacional fuera de servicio, que fue quien dio la voz de alarma y facilitó las detenciones.

Cada investigado ha comparecido hoy ante el juez durante media hora, aproximadamente, y han vuelto a ser trasladados al Centro Penitenciario de Fontcalent, en Alicante.

Allí continuarán previsiblemente en situación de prisión provisional hasta la celebración del juicio, que podría seguirse ante un jurado popular.

Una hija del fallecido, Vanesa Alonso, ha acompañado esta mañana a su abogado a los juzgados y ha llegado a cruzarse en los pasillos con los presuntos asesinos.

Preguntada por Efe, esta joven ha señalado que solo podía esperar "mentiras" de las declaraciones de los implicados y ha añadido que ha tenido que "morderse la lengua" para no increparles.

"Han venido a mentir", ha dicho Alonso, según la cual a su padre "no le podían sacar nada" a excepción de "una pensión" de viudedad, "que seguramente es lo que querían".

Concepción M.V. es conocida como la 'viuda negra de Alicante' porque se había casado tres veces con anterioridad y su tercer marido también murió de forma violenta, tras una riña con su propio hermano en la que ella, sin embargo, no estuvo implicada.

Aunque ella mantiene que sufría una tetraplejia y solía usar una silla de ruedas para moverse, hoy se le ha vuelto a ver moviéndose por sus propios medios.

La Policía sospecha que ha estado fingiendo durante años esos problemas de movilidad para cobrar una indemnización por un accidente de tráfico.

De hecho, el tribunal de la Audiencia de Alicante que ratificó hace unas semanas su permanencia en prisión preventiva dictaminó que no existen informes médicos que avalen que padece dicha discapacidad.

Durante la instrucción judicial, la Policía registró el pasado mes de septiembre una autocaravana de la sospechosa que estaba estacionada en Alicante, así como su domicilio, ubicado en la localidad de Sax, donde los agentes encontraron 24.000 euros en efectivo.

Además, el magistrado Tejada está a la espera de conocer el informe de un forense especializado en psiquiatría sobre el grado de imputabilidad de la encausada.

El juez también tomó declaración en su día a Encarnación Rico, la agente de la Policía Nacional que presenció el crimen y dio aviso a sus compañeros.

Esta testigo ratificó que había visto a Concepción M.V. de pie, sujetando a su marido, José Luis Alonso, que yacía inmóvil en el suelo, mientras Francisco P.O. le clavaba reiteradamente el destornillador. 

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