José María Pérez Peridis: “La Historia de España es como Juego de Tronos”

José María Pérez Peridis: “La Historia de España es como Juego de Tronos”

José María Pérez Peridis nos presenta su novela La reina sin reino, en la que rinde homenaje a las mujeres de la Corte a través de la figura de Berenguela, madre de Fernando III el Santo.

Faltan unos minutos para las diez y media de la mañana y José María Pérez, conocido como Peridis, nos recibe con un café y una sonrisa en el compostelano Hostal de los Reyes Católicos. La lluvia se hace sentir en la plaza del Obradoiro y el sonido de la gaita pone banda sonora al encuentro. Hemos quedado para charlar sobre su última novela, La reina sin reino, que completa la trilogía que ha escrito sobre la Reconquista. Como el gran conversador que es, Peridis sacia nuestra curiosidad sin esperas ni ceremonias y, con una pasión que contagia, nos desvela detalles de su vida y de su libro a la vez que nos conduce por los caminos de la Historia de España.

Comencemos hablando sobre su trayectoria: arquitecto, dibujante, comunicador y escritor de novela histórica. ¿Cómo conjuga todas estas facetas? ¿Tienen algún nexo común?

Una persona son vasos comunicantes, pero nos expresamos mediante una profesión y no nos da la vida para más. Yo he pensado que la manera de vivir mucho es vivir varias vidas en una vida dando salida a aficiones o inquietudes. Yo soy arquitecto de profesión, he ejercido de humorista – que es una forma de comunicar -, he extendido la comunicación a la radio y la televisión y, cuando ya iba a ser mayor, pensé que debía ser escritor para contarlo. Primero vivirlo y luego contarlo, es así de sencillo.

Parece usted un hombre del Renacimiento que mira hacia la Edad Media. ¿De dónde le viene esa pasión por la historia del Medievo?

Me viene de la infancia, como todo. Al lado de mi casa, en el pueblo de Aguilar de Campoo, había un monasterio en ruinas al que estaba prohibido el paso. Era mi juguete de la infancia. Cuando acabé la carrera de arquitecto y volví al pueblo, comencé la recuperación del monasterio y del románico de alrededor. Luego surgió la Enciclopedia del Románico de la Península Ibérica, en la que ya hemos hecho Galicia y adelanto en primicia que el tomo dedicado a Lugo va a salir el mes que viene. Van a ser casi 70 tomos que estarán en todas las bibliotecas importantes del mundo, desde el Congreso de los Estados Unidos hasta la Biblioteca de Pelegrí. Una vez hecho esto, me he reciclado como escritor para unir la Historia y el Arte y para profundizar en la intrahistoria que hay detrás de las batallas, de los reyes y de las fechas.

Vayamos ya al libro. La reina sin reino es el tercer volumen de la colección que usted ha escrito sobre la Reconquista, después de Esperando al rey y La maldición de la reina Leonor. ¿Sería capaz de resumir en una sola frase el contenido que el lector se va a encontrar entre sus páginas?

El regreso de las campanas de Compostela que se llevó Almanzor cuando el rey Fernando el Santo, gracias a su madre Berenguela, consigue conquistar Córdoba y luego Sevilla.

¿Que más nos podría contar sobre La reina sin reino?

Trata sobre una mujer que no está en los libros de historia, pero que es la que mueve todos los hilos y teje el tapiz del reino. Ella es el hilo de oro que va dando vuelta entra las lanzas y entrelazando intereses para conseguir tejer el tapiz de un gran reino que es al final del siglo XII y principios del XIII el Reino de León, ya con Galicia y gran parte de Andalucía.

¿Cómo era esa España de los siglos XII y XIII en que está ambientada la novela?

No era una época oscura como nos han contado, y la prueba la tenemos aquí a 150 metros, en el Pórtico de la Gloria. El siglo XIV fue terrible por la peste, y la primera imagen que tuvieron los hombres del Renacimiento fue la de una época de peste, de hambre y de miseria. Sin embargo, el siglo XII y el XIII fueron dos siglos extraordinarios en que se construyeron el Pórtico de la Gloria y el claustro de la Catedral de Santiago, las catedrales de Burgos, de León, de Lugo...

De hecho, La reina sin reino comienza con un prólogo que tiene lugar en Compostela. ¿Qué significado tenía entonces la ciudad?

Compostela era el compendio del final del mundo. El Camino de Santiago estaba en el cielo y los hombres hacían en la tierra un camino paralelo para llegar al fin del mundo conocido donde estaba el Apóstol. Desde el punto de vista simbólico, Jerusalén estaba a un lado del Mediterráneo, Compostela al otro y Roma en medio. Compostela y toda la Península Ibérica se beneficiaron de esto con un flujo de personas a lo largo del camino que traían el saber, los oficios, el poder y el comercio. Esto permitió el primer avance de la Reconquista, llenando el Camino de infraestructuras, hospitales y puentes como pretexto para crear una gran autovía. El Camino de Santiago era la gran autovía del Medievo.

Este libro es también un homenaje a las mujeres de la Corte, muy especialmente a las madres de reyes, y en concreto a Berenguela, madre de Fernando III. ¿Qué le inspiró para escribir este homenaje?

Es contar la historia desde otro ángulo, pues siempre se ha contado la historia de los caballeros. Pero cuando te metes a investigar la Historia, es inevitable preguntarse quién está detrás. Ellas eran el cuerpo diplomático – porque las casaban con el enemigo –, eran las madres de los reyes y las educadoras, eran las regentes cuando el rey estaba fuera. Son las que tejen la historia, las que hacen las paces, los compromisos matrimoniales, las que compran a los nobles para que no guerreen contra sus hijos, las que piden calma al hijo cuando quiere ir a la guerra, las que están en la retaguardia.

Todo lo que hizo Berenguela fue avituallar al hijo para que tuviera hombres, caballos, armas, dinero y comida para llevar a cabo la conquista de Córdoba y Sevilla. Ella tuvo la valentía y la habilidad, como no podía reinar, de urdir engaños y deshacer matrimonios para dejar el reino de Castilla unido al de León a su hijo Fernando (aunque el padre, Alfonso de León, no quería). Y todo eso lo hizo para avanzar en la Reconquista, porque los reinos de uno en uno no podían, pero uniendo Castilla y León ya tendrían fuerzas suficientes. Habría cambiado mucho la Historia de España si Berenguela no hubiera conseguido sacar a Fernando de los brazos de su padre y deshacer los matrimonios que este urdía para no dejarle el reino.

¿Y qué nos puede contar sobre la figura de Fernando III El Santo?

Al tratarse de un santo, la historia nos ha llega un poco adulterada, pero yo creo que era un rey como los demás. En relación a la Reconquista, Fernando llegaba a una población y les exigía rendición. Si se rendían, les dejaba seguir con su religión y con sus tierras y pasaban a ser súbditos y a pagar impuestos. Si tardaban en rendirse, les obligaba a coger la burra, llevarse lo que pudieran y dejar el pueblo vacío. Y si presentaban batalla, no dejaba a nadie en el pueblo: a unos se los llevaba cautivos como esclavos y a otros los mataba. Era la guerra medieval, pero nada que ver con los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

No cabe duda de que sus novelas están muy bien documentadas, pero ¿dónde acaba el rigor histórico y dónde empiezan las aportaciones del autor en la trama?

El rigor histórico traspasa toda la novela. Yo me baso en documentos medievales y en lo que han dicho sobre ellos los mejores historiadores, pero me permito la licencia de entrar en la alcoba y de ver cómo vivían ellos los acontecimientos, aunque basándome siempre en documentos históricos. Yo procuro hacer la intrahistoria, meter vida, meter diálogos – que son fundamentales en esta novela – y dar volumen a los personajes, porque en la Historia parecen todos iguales. En ese sentido sigo la estela de Shakespeare de acercarme y que los personajes, sobre todo los que están más arriba, tengan una gran pasión. Y las grandes pasiones de Berenguela eran el poder, la religión y la Reconquista, es decir, la recuperación para la religión cristiana de territorios en tiempo de cruzadas. Eran grandes figuras de la Historia, pero tenían corazoncito, tenían sentimientos y tenían cuerpo, por eso hay que saber diferenciar unos de otros.

Hablaba antes de la conexión entre arte, historia y escritura. ¿Qué importancia tienen el patrimonio y la arquitectura a la hora de construir los escenarios en los que transcurren sus obras?

Tienen una importancia total. Porque imagina el choque supone para los reyes cristianos, que viven en castillos de piedra que son como cuarteles, llegar a los alcázares de Córdoba, con las fuentes, los artesonados de madera, la decoración, las alfombras, los perfumes... era un mundo que representaba los placeres del cielo en la tierra. La casa del sultán, del califa o del miramamolín era, y así lo pretendían, un anticipo del cielo, porque era la casa de quien estaba en la cúspide del poder.

Las dos primeras novelas de esta trilogía sobre la Reconquista fueron un éxito de ventas, fueron alabadas por la crítica y fueron reconocidas con premios como el Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio. ¿Hay público en España para la novela histórica?

Mucho. Máxime ahora que hemos visto Juego de Tronos: quitas los dragones y pones obispos y es casi lo mismo. 

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