Ayanta Barilli, finalista del Premio Planeta 2018: “He querido escribir una historia de mi propio entorno que me resultara tolerable”

Ayanta Barilli, finalista del Premio Planeta 2018: “He querido escribir una historia de mi propio entorno que me resultara tolerable”
Ayanta Barilli, finalista del Premio Planeta 2018: “He querido escribir una historia de mi propio entorno que me resultara tolerable”

Entrevistamos a Ayanta Barilli, finalista del Premio Planeta 2018 con su primera novela  Un mar violeta oscuro.

Desde que entra en la sala, el móvil de Ayanta Barilli no deja de recibir llamadas y mensajes que, confiesa, no tiene mucho tiempo para responder ahora que está inmersa en la promoción de la novela que la ha convertido en finalista del Premio Planeta de este año. Sin embargo, sus incontables compromisos y viajes parecen no haberle pasado factura, y en seguida abandona el teléfono para sentarse a hablar con nosotros como si fuera la primera entrevista que ofrece en el día. Vuelca en cada palabra el cariño depositado en el libro, y su voz serena, profunda y cercana nos envuelve, nos traspasa y nos convence para sumergirnos con ella en Un mar violeta oscuro.

En primer lugar, me gustaría felicitarla por ser la finalista del Premio Planeta de este año con su primera novela, Un mar violeta oscuro. ¿Qué implica para usted este reconocimiento?

Es el reconocimiento mayor que podía imaginar. Llegar a finalista del Premio Planeta es un espaldarazo a tu obra, te da la oportunidad de tener la mejor promoción que hay en España ahora mismo y la oportunidad de llegar a un número de lectores enorme. En general, es algo que uno va consiguiendo libro a libro y golpe a golpe, pero en mi caso ha sido una gran entrada y con todas las facilidades.

Vamos a empezar a comentar el libro por la portada. ¿Por qué ese título?

Un mar violeta oscuro pertenece a un mar que ha poblado el paisaje de mi infancia. Es un mar que se encuentra en un pueblo de la costa lígure, en Italia, cerca de Génova, que tiene esa particularidad: es violeta oscuro y, otras veces, violeta claro. Un color que puede llegar a ser inquietante y que puede llegar a ser también una ventana hacia la luz.

Aclarado esto, ya podemos entrar en materia: ¿qué nos cuenta Un mar violeta oscuro?

Pretende ser un recorrido por la historia de la mujer entre el siglo XX hasta la actualidad. Es la reconstrucción de la vida de mi bisabuela, mi abuela y mi madre contada en primera persona por mí, que sería la cuarta mujer, el cuarto eslabón de estas generaciones de mujeres. Parto de algo muy íntimo y familiar, como es ponerme en su piel y reconstruir la historia y vida de estas mujeres, para llegar a un concepto mucho más amplio. Creo que en cada familia se esconden muchos secretos, creemos que son verdades cosas que no lo son y que son mentiras cosas que son verdades. Entonces, a partir de una investigación familiar, se me ocurrió la idea de construir esta historia, que es una novela con tintes muy autobiográficos.

¿Dónde acaba entonces la realidad y dónde empieza la ficción, y viceversa?

La parte que se relaciona directamente conmigo es totalmente autobiográfica. La parte de las mujeres más antiguas, de la bisabuela y de la abuela, se mezcla la ficción con la realidad. Es un puzzle en el que lo que simplemente he querido hacer es escribir una historia de mi propio entorno que me resultara tolerable.

¿Qué nexos de unión hay entre las protagonistas más allá del parentesco?

Yo creo que no hay un “más allá”, creo que, en el parentesco, en la familia, está todo escrito. A mí siempre me han interesado mucho tanto mi propia familia como las familias ajenas. Yo siempre he escuchado desde pequeña todos esos relatos con mucho interés porque me parece que hay una genética, un ADN común. Y creo también que por similitud y por cercanía uno puede descubrir muchas cosas de sí mismo a través de los ojos de quienes nos han precedido, o de nuestros mayores. Soy una enamorada de los viejos, me gusta mucho escucharles.

Entre los escenarios en los que transcurren las cuatro historias destaca el manicomio de Colorno por su simbolismo. ¿Qué significado tiene ese lugar en el libro?

Pertenece a la historia realmente vivida. Yo tuve un momento de crisis personal, que es la espita de salida de esta novela, cuando murió una de estas mujeres: mi abuela. Me di cuenta de que no había hecho el suficiente caso a su relato, a todo lo que era ella, y eso ya era irrecuperable. A partir de ahí empiezo a realizar una investigación familiar que me llevará a descubrir cosas que habían sido silenciadas y a poner en su justo lugar a unas mujeres que fueron extraordinarias, fuertes, pero que fueron también muy frágiles y muy maltratados por su entorno y por sí mismas.

Se trata de una historia familiar, íntima, pero plantea cuestiones colectivas y universales de este último siglo. ¿Pretende generar algún tipo de reflexión en el lector o simplemente sentía la necesidad de contar su propia historia?

Yo tenía la necesidad de contar esta historia y creo que el impulso creativo, en este caso literario, responde siempre a una necesidad. No es un acto oportunista, yo en ningún caso pensé que iba a obtener una mayor atención si hablaba de mujeres a la hora de ponerme a trabajar, pero es cierto que somos fruto de nuestro propio tiempo y todo lo que sucede alrededor tiene una importancia y una influencia. Yo me di cuenta de que había hecho un recorrido en la mujer entre el siglo XX y XXI a través de una cuestión personal para convertirlo en algo universal sólo cuando acabé la novela y cuando me empezasteis a hacer preguntas los periodistas.

En estos tiempos en los que existe una gran tendencia a poner etiquetas, ¿considera usted que una novela como la suya forma parte de lo que llaman “literatura femenina” o “literatura de mujeres”?

Yo no creo que nada sea femenino ni masculino. Creo precisamente que alcanzar la igualdad significa eliminar este tipo de compartimentos tan dañinos tanto para unas como para otros, porque al final lo que consiguen es separarnos, cuando la realidad es que somos seres humanos y nos complementamos los unos a los otros.

Por otra parte, llamar “literatura femenina” a un determinado tipo de libros donde las protagonistas sean mujeres me parece un disparate. Incluso diría que es un disparate económico, porque hay estadísticas que demuestran que las mujeres somos las que más leemos en un porcentaje muy alto y muy superior a los hombres. Entonces, me planteo si no deberíamos más bien hablar de “literatura masculina”, puesto que es un nicho que se ha quedado en un lugar muy pequeñito.

Las protagonistas de su novela poseen una enorme carga emocional y una gran tendencia a la introspección. ¿Cómo es el proceso de construcción de personajes tan complejos, especialmente cuando se parte de una realidad?

Ha sido un proceso complicado y doloroso para mí, pero al mismo tiempo revelador y sanador. He pasado muchos años reflexionando sobre los porqués de estas mujeres, de esos patrones familiares que muchas veces se repiten y que no sabemos interrumpir porque navegamos en un mar violeta oscuro que es la ignorancia, el no querer saber, el no interesarse por un prójimo que te ha cuidado y te ha querido, por saber quiénes eran realmente más allá de la relación sensorial y familiar. Me parece que ha sido un proceso interesantísimo, complicado, pero que me ha cambiado como persona, y eso al final es lo que me importa en un libro. Cuando leo un libro le pido que me dé la oportunidad de ver las cosas de otro modo, y eso es lo que he pretendido con Un mar violeta oscuro.

Asistimos actualmente a un gran movimiento feminista que reivindica a la mujer como sujeto activo de pleno derecho en todos los ámbitos de la vida. ¿Se hace sentir este movimiento en la literatura? ¿De qué manera?

No somos ajenos a todo lo que está sucediendo. Hay escritores, como el caso de Santiago Posteguillo con Yo, Julia [Premio Planeta 2018], que se han dado cuenta de que hay muchos personajes femeninos, incluso con una valía histórica, que han quedado silenciados porque las historias las han contado los hombres, y existen otros puntos de vista. Dicho esto, también ha habido grandísimos escritores que han relatado historias en femenino, de Madame Bovary a Ana Karenina o Cumbres Borrascosas. Y, por cierto, nunca se han considerado novelas para mujeres.

¿Cuáles son sus proyectos para un futuro próximo? ¿Continuará por este camino?


He esperado tiempo para escribir esta primera novela porque necesitaba tener un horizonte y alcanzar una madurez para poder ver con mayor perspectiva, pero ahora me siento completamente preparada para continuar por este camino.

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