El Supremo condena a cuatro meses de prisión a un hombre por golpear y provocar a un aborto a una panadera

El Supremo condena a cuatro meses de prisión a un hombre por golpear y provocar a un aborto a una panadera

Los hechos sucedieron sobre las 6:30 horas del día 9 de Noviembre de 2014, en la localidad de Corcubión

La Sala II del Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 4 meses de prisión, y el pago de una indemnización por daños físicos y morales de 80.000 euros a la víctima, impuesta a un hombre por una falta de lesiones por un concurso con un delito de aborto por imprudencia grave.

El Supremo ha desestimado íntegramente el recurso del acusado contra la sentencia de la Audiencia de A Coruña que le condenó, que consideró probado que la causa del aborto que sufrió la víctima fue el estrés sufrido ante la agresión padecida por parte del hombre y el temor a perder el feto.

Los hechos sucedieron sobre las 6:30 horas del día 9 de Noviembre de 2014, en la localidad de Corcubión. El hombre, cuando volvía de una noche de celebración en compañía de otras personas, se dirigó a una panadería, llamando al timbre, golpeando la reja del portal, y lanzando gritos, reclamando que les dieran un bocadillo.

Poco tiempo después, una trabajadora de dicha panadería salió de la misma, para dirigirse a la furgoneta con la que hacia el reparto del pan, momento en el que el acusado se dirigió hacia ella, “y situándose enfrente suya, le dio un cabezazo, así como le golpeó con la mano en la oreja derecha, dándole igualmente empujones y zarandeos, pero sin que dirigiera ningún golpe hacia el vientre de la perjudicada, el cual la perjudicada, al ser agredida por el acusado, se protegió con los brazos, pues se encontraba embarazada de 20 semanas, diciendo al acusado que no la golpeara, pues estaba embarazada”.

La Audiencia no consideró acreditado que el acusado tuviera la intención de afectar al estado de gestación de la perjudicada, ni que asumiera tal posibilidad, “aunque se dirigía a la misma con expresiones como "sudaca de mierda", "te voy a hacer parir", o "te voy a mandar a tu país en una caja".

Veinte días después de la agresión, y tras varios ingresos, fue al hospital y se le apreció la rotura temprana de membranas, produciéndose el parto de un feto muerto. Se declaró probado que la causa de este aborto ha sido el estrés sufrido por la perjudicada ante la agresión padecida y el temor a perder el feto, encontrándose en la fecha del juicio de primera instancia en tratamiento psicológico y psiquiátrico por estrés post-traumático.

En su sentencia, el alto tribunal destaca que el acusado “infringió de forma patente las reglas de cuidado que le eran exigibles al provocar con su comportamiento una situación con claros rasgos de peligro, y quebrantar”, conociendo el estado de la víctima, “las cautelas necesarias para no comprometer el mismo en relación a la situación de riesgo que él mismo creó. Por el contrario le propinó varios golpes y la zarandeó, al tiempo que le dirigía frases despectivas y humillantes, que por la situación en la que se encontraba, le ocasionaron un estrés que fue determinante de la rotura de las membranas del útero y el consiguiente aborto”.

Agrega que la imprudencia reviste los caracteres de grave, “porque grave es la infracción del deber de cuidado. Ningún riesgo era permitido ante tan gratuita agresión, y nula era la utilidad social de su comportamiento, contrario a las más elementales normas cívicas. El incuestionable valor del bien jurídico protegido imponía las mayores exigencias del deber de cuidado que el recurrente omitió cuando golpeó, zarandeó, insultó y vejó a la mujer embarazada a sabiendas de su estado”.

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