Tutorial para evitar discusiones de pareja en Navidad

Tutorial para evitar discusiones de pareja en Navidad
Tutorial para evitar discusiones de pareja en Navidad

Uno de los principios básicos para el buen funcionamiento de las relaciones es el principio de deslinde: la necesidad de definir sus propios límites con respecto al exterior, aclarar lo que queda dentro del nosotros y lo que no

La Navidad para la mayoría de las parejas es una prueba de fortaleza. Hay que enfrentarse a situaciones de máxima tensión relacional en un corto periodo de tiempo. Sobre todo, porque tu pareja está en situación de presión, entre la espada y la pared: entre el amor por ti y los compromisos con su familia de origen.

Uno de los principios básicos para el buen funcionamiento de las relaciones es el principio de deslinde: la necesidad de definir sus propios límites con respecto al exterior, aclarar lo que queda dentro del nosotros y lo que no. Supone delimitar la influencia de terceros en la relación. Si los límites son cerrados, los compañeros se desconectan de los demás y se empobrecen; si son demasiado abiertos tienen dificultades para conectar al sufrir interferencias de padres, hijos, amigos, etc.

Esto también tiene que ver con cuánto se ha de renunciar a uno mismo por el otro y por el bien de la relación sin perder la propia identidad. Cada uno tiene una familia de origen con su estilo al que está acostumbrado. Al empezar a vivir con otra persona hay que acoplarse y crear el nuevo modelo familiar compartido que ayude a crecer juntos sin aislarse del mundo. La Navidad pone a prueba el principio de deslinde al tener que tomar acuerdos que afectan a las lealtades invisibles con la familia de origen y al compromiso sentimental con la pareja.

La mayoría de los conflictos no se resuelven por las luchas de poder, el sentimiento de derecho y la falta de límites. Éstos son algunos puntos a tener en cuenta.

- Prioriza a tu pareja. La solución está dentro de la relación y no fuera. Es muy importante para poner límites tener presente que nuestra pareja es nuestra nueva familia. Esto no es incompatible con querer y tratarse con los suyos.

- Potencia la comunicación. Implica negociar, ceder, tomar decisiones y generar acuerdos explícitos con la pareja siempre antes de comunicar nuestros planes a las familias de origen. La idea es pasarlo bien. El doctor Fonagy, experto en parejas y familia, afirma que «si el flujo libre de la comunicación es defectuoso, la relación también lo es».

- Negocia con tiempo. Es normal que haya conflictos, por lo que la pareja debe blindarse con el tiempo suficiente como para recuperarse de los roces normales de las discusiones si los hubiera.

- Favorece la reciprocidad. No hay que activar soluciones unilaterales. Es esencial sentirse partícipes e iguales y no sometidos y enfadados. Esta reciprocidad no es necesariamente 50/50 y ha de permitir la flexibilidad según circunstancias particulares.

- Ten empatía. Ponerse en la piel del otro sin perder la propia referencia. Las decisiones no pueden tomarse por decreto sino por respeto. La pareja es una unión altruista regida por el principio "tu felicidad contribuye a la mía".

- Respeta las diferencias. Las familias suelen ser muy diferentes. Es mejor aceptar que las diferencias enriquecen que competir sobre cuál es el mejor modelo familiar.

- No hagas apología de la propia familia. Se destapan competitividades innecesarias y poco maduras. Es importante que algunas de las actividades sean exclusivas de la pareja.

- Reparte las fechas. Pueden alternarse los años en los que se está en una u otra casa. Incluso si uno/a ve imposible manejar la situación es mejor no acompañar al cónyuge.

- No hables mal de la familia política. Yo puedo decir que mi madre se mete en todo, pero es difícil de soportar que lo diga otro. Tampoco se debe criticar al compañero ante nuestra familia. Al comunicarse con ellos es mejor hablar de nosotros como un equipo.

- Haz una tregua navideña. No es momento de activar o resolver los conflictos. Es una noche de paz, no de conversaciones espinosas, sobre todo, si hay alcohol. Si puedes, planifica tu actitud y tu conversación.

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