Bernardo Montoya y su amplio historial delictivo

Bernardo Montoya y su amplio historial delictivo
Fuente: EFE-Facebook
Bernardo Montoya y su amplio historial delictivo

Ha pasado 20 de sus 50 años en la cárcel

Ha pasado 20 de sus 50 años en la cárcel. El asesino confeso de Laura Luelmo en El Campillo (Huelva), Bernardo Montoya, salió de prisión el pasado mes de octubre tras permanecer dos años y diez meses por dos robos con violencia. También había cumplido previamente otra condena de 17 años y nueve meses, esta vez por el asesinato de una mujer octogenaria y allanamiento de morada.

El ahora ya asesino confeso de Laura Luelmo, ha sido interrogado por expertos de la UCO y ha acabado confesando, en la pasada madrugada, sobre las 02:00 horas, que él había matado a Laura Luelmo. Según fuentes del caso, hasta altas horas de la madrugada mantuvo versiones imposibles para eludir su responsabilidad sobre el crimen. Finalmente, confesó. 

Bernardo nació en 1968 y es uno de los nueve hermanos del clan de los Montoya, originario de Badajoz. Dentro de la familia destaca el largo historial delictivo por asesinato, allanamiento, obstrucción a la justicia, quebrantamiento de condena y robos con violencia que tiene su hermano gemelo (o mellizo, según distintas fuentes) Luciano. Su primer ingreso en prisión fue en 1994 y salió por última vez en octubre de 2018. Por lo que fue descartado como sospechoso al encontrarse en prisión el día que la joven zamoranda desaparece.

El asesino confeso ingresó en prisión por la muerte de una octogenaria de 82 años. Los hechos se remontan al 13 de diciembre de 1995, por aquel entonces Bernardo sufría una gran adicción al a heroína y la cocaína, motivo por el cual se aplicó en el delito una atenuante por analogía que redujo la condena de 22 a 17 años. 

La Audiencia Provincial de Huelva consideró probado que los hechos tuvieron lugar el 13 de diciembre de 1995 sobre las 23:30 horas, cuando Montoya, provisto de un machete "y con la finalidad de acabar con la vida" de la víctima, penetró en el domicilio de la misma "para impedir que puediera declarar en su contra" en un juicio que se iba a celebrar contra el condenado por delito de allanamiento de morada y lesiones causadas ala fallecida.

El acusado entró en la vivienda de la víctima "a través de un hueco de una de las ventanas de la casa, cuyo cristal abrió de un empujón", y, una vez en el dormitorio, "se agazapó detrás de la puerta de la habitación". "De faorma sorpresiva e inopinada, y sin mediar palabra, acometió" a la mujer cone l machete que portaba al entrar la víctima en dicha habitación. Montoya le asestó a la anciana una puñalada en la región dorsal, cayendo la mujer al suelo, tras o que el condenado "se abalanzó sobre ella y le propinó otras seis puñaladas en el cuello", que le seccionaron la carótida y la yugular, causándole la muerte.

En abril de 2008, durante un persimos, una joven de 27 años fue atacada por un hombre cuando paseaba con su perro por un parque de El Campillo. La joven consiguió que no se consumara la agresión, en parte gracias a su pastor alemán, que recibió una puñalada de 15 cm. Por estos hechos, Bernardo Montoya fue condenado a la pena de prisión de un año y seis meses.

Tras finalizar su condena, Bernardo Montoya salió de la cárcel en marzo de 2015, pero pronto volvió a ella por dos robos con violencia contra mujeres. Esta vez lo condenaron a dos años y diez meses, quedando en libertad en octubre de 2018, con 50 años recién cumplidos.

Dos meses después, el 18 de diciembre de 2018, fue detenido de nuevo por ser el principal sospechoso de la muerte de Laura Luelmo. El asesino ya confeso residía en una casa en la calle Córdoba, justo enfrente de la joven, concretamenet en una antigua vivienda que tiempo atrás fue propiedad del clan. 

Este martes, 24 horas después de que un voluntario alertara de que había descubierto ropa de mujer, hecho que lelvó a la Guardia Civil a encontrar el cuerpo de la maestra natural de Zamora, agentes del Instituto Armado han desplegado un amplio dispositivo en la calel de El Campillo donde vivía de alquiler la joven. Se están practicando registros en ambos domicilios.

El cuerpo de Laura presenta un fuerte golpe en la cabeza, además de otras señales de aparente violencia con la duda aún de si son muestras de la agresión o signos de manipulación que sufrió el cuerpo para tratar de ser escondido.



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