La víctima del crimen de Betanzos ya había sido amenazada con un cuchillo por el mismo agresor

La víctima del crimen de Betanzos ya había sido amenazada con un cuchillo por el mismo agresor
Foto de archivo
La víctima del crimen de Betanzos ya había sido amenazada con un cuchillo por el mismo agresor

En una ocasión anterior, el colombiano también sacó un cuchillo en su contra, solo porque le insistía que parase de beber

Desde el apuñalamiento del marinero dominicano Máximo Feliz Ramírez en Betanzos la madrugada del domingo, varios testigos señalaron a un colombiano conocido suyo como autor, y las fuerzas de seguridad estuvieron enseñando su foto para identificarlo. La Guardia Civil asegura que continúan con la búsqueda del asesino y remarcan que el caso todavía está en fase de investigación y no es posible revelar la identidad el hombre al que se vincula con las tres puñaladas.

Muchos vecinos resaltan que Feliz tenía buen cáracter, era confiado, hablaba con todo el mundo y que en su círculo de amistades estaba su presunto asesino, al que los vecinos el ponen nombre. 

Indican que incluso en una ocasión hace poco en la que salían juntos, el colombiano también sacó un cuchillo en su contra, solo porque le insistía que parase de beber. Habían estado juntos en un bar donde el colombiano había abusado de la bebida, al cambiar de establecimiento, cuando el colombiano ordenó un wihisky, Maximino Feliz, Papito como se le conocía, le dijo que se pidiera algo sin alcohol. Al colombiano no le gustó la petición y se dirigió a la cocina del bar a por un cuchillo con el que le amenazó. En esa ocasión, alguién medió y le arrebató el cuchillo con rapidez para que el asunto no llegara a mayores.

Los vecinos aseguraban que el colombiando era amable y educado, siempre y cuando no bebiera, auqnue presumía de tener un pasado delictivo en Chile.

Su paradero y el arma utilizada en el crimen continúan siendo una incógnita  desde aquella madrugada. Hay testigos que aseguran haberlo visto abandonar rápidamente la calle donde se produjo el asesinato, en la Rúa da Cañota, y subir hacia la plaza García Naveira en donde montó en un taxi.

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