El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia señala que los principales factores de riesgo para los ojos en invierno son la conjuntivitis vírica, las condiciones climáticas adversas y la radiación ultravioleta

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia señala que los principales factores de riesgo para los ojos en invierno son la conjuntivitis vírica, las condiciones climáticas adversas y la radiación ultravioleta
El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia señala que los principales factores de riesgo para los ojos en invierno son la conjuntivitis vírica, las condiciones climáticas adversas y la radiación ultravioleta

Los expertos recomiendan en la práctica de deportes de montaña usar gafas de sol oscuras con filtro 4, que cubran el ojo por completo y protejan del viento

En estos meses de frío, el sol daña más que nunca la vista por su posición más baja en el horizonte. Ante esta evidencia, el Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia recomienda el uso de gafas de sol también en invierno. Explica que su uso durante la temporada invernal es más que necesario para proteger la vista de un sol que daña más que nunca. Así, el colegio profesional ofrece varias razones que refuerzan la idea del uso de las gafas de sol en invierno por cuestiones de salud visual:

- La vista es lo primero. Durante estos meses los ojos se ven expuestos a una mayor radiación ultravioleta por la ubicación del sol.

- Gafas de sol para tus deportes de invierno. La temporada de nieve anima a los amantes de los deportes de invierno, pero hay que saber que el reflejo del sol en ella aumenta su intensidad. Además, a mayor altitud, más radiación ultravioleta. Las precauciones con la radiación ultravioleta han de ser mayores en el caso de quienes practican deportes en la montaña. Se estima que por cada 1.000 metros de altura, el efecto dañino de la radiación solar sobre los ojos aumenta un 15%. “La nieve refleja el 80% de los rayos ultravioletas, por lo que la sobreexposición a esta luz puede producir una queratoconjuntivitis solar, es decir inflamación de la conjuntiva y de la córnea también llamada oftalmia de la nieve”, explica el presidente del Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia, Eduardo Eiroa. Habitualmente, los síntomas de la oftalmia de la nieve aparecen entre cuatro y seis horas después de la exposición a la radiación ultravioleta. Por eso, casi siempre las personas afectadas ya están en sus casas cuando comienzan a sentir molestias, como por ejemplo, lagrimeo y fotofobia, ojos rojos, dolor de cabeza, visión borrosa y/o disminución de la agudeza visual.

La medida preventiva por excelencia para evitar este tipo de lesiones es protegerse de la radiación ultravioleta utilizando gafas oscuras con filtro UV adecuado (se recomienda el filtro 4 para la práctica de estos deportes), que cubran el ojo por completo.

- Además, las gafas ayudarán a evitar la sequedad ocular. Esta temporada, pese a los días de lluvia, se repiten los días con ambiente frío y seco, algo que provoca la irritación de los ojos. Las gafas de sol también protegen contra el viento y frío seco. Pero no vale cualquier gafa, la calidad es lo primero. Unas gafas de mala calidad pueden provocar el efecto contrario al buscado, ya que no solo no protegen, sino que pueden dañarla de manera significativa. Se recomienda la prescripción y adaptación de las gafas por parte de un óptico-optometrista.

Ojo seco y conjuntivitis

Muchas personas tienen la idea equivocada de que el verano es la época del año más peligrosa para los ojos. Sin embargo, los ópticos-optometristas gallegos aseguran que el invierno es la estación en la que más sufre la visión. “El ambiente suele estar más seco durante el invierno debido a las calefacciones, lo que provoca que las infecciones en los ojos tiendan a aumentar debido al síndrome del ojo seco, una de las razones más comunes de consulta optométrica durante esta estación. Este síndrome se produce cuando el globo ocular no es capaz de producir lágrimas suficientes o cuando estas no tienen la calidad apropiada, evaporándose muy rápido” –señala el presidente–.

Los síntomas principales del síndrome del ojo seco son dolor, ardor, enrojecimiento, ojos cansados, sensación de arenilla o visión borrosa. Pero su tratamiento es muy sencillo. Los ópticos-optometristas sugieren a las personas que sufren de ojo seco evitar la exposición a la calefacción por tiempo prolongado y utilizar gotas lubricantes para evitar las molestias.

Otro de los riesgos para la salud visual es el aumento de la conjuntivitis vírica. En esta época del año se registran sus mayores índices, un tipo de conjuntivitis ocasionada por los mismos virus que provocan los procesos gripales en invierno. Los síntomas más típicos son el enrojecimiento del ojo y la secreción del mismo y suele durar alrededor de 10 días. “La persona debe aumentar las medidas higiénicas esos días para evitar el contagio, como no compartir toallas o almohadas, lavar las manos tras tocarse el ojo o ventilar las habitaciones” –destaca el presidente–. Otro de los riesgos para los ojos en invierno es, según los optometristas, la frecuencia menor con la que se lavan las manos. “Al frotarnos los ojos con las manos sucias podemos provocarnos conjuntivitis infecciosa. Esta enfermedad provoca escozor y enrojecimiento e inflamación del ojo o de ambos. En ocasiones va acompañado de secreción abundante de legañas” –indica Eiroa–. Los niños y los ancianos son los más afectados por este problema.

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