Rodrigo Palacios: "Yo no me quería inventar cómo era la cámara del oro, quería ir allí"

Rodrigo Palacios: "Yo no me quería inventar cómo era la cámara del oro, quería ir allí"
Rodrigo Palacios: "Yo no me quería inventar cómo era la cámara del oro, quería ir allí"

"Luego ya cuando bajé fue una pequeña liberación porque de repente la historia creció por sí sola"

Ingeniero amante de las letras. Teatro, dirección, literatura, novelas... pero de profesión, la ingeniería. Su experiencia en la cámara del oro del Banco de España es la de un niño en Eurodisney. Nos presenta su novela sobre ella y nos cuenta los misterios que la envuelven.

¿Quién es Rodrigo Palacios?

Es un escritor que también es ingeniero, que lleva escribiendo desde siempre y lleva publicando desde el año 2009. Empecé con una novela de fantasía, luego pasé al thriller y me he quedado en este género de momento porque estoy a gusto. Pero no descarto volver a cambiar más adelante, ya veremos.

Parece contradictorio: un ingeniero que es escritor. La eterna disyuntiva de ciencias y letras.

Sí, es verdad. Pero los ingenieros estamos muy injustamente tratados. Yo creo que en realidad no estamos tan lejos de las letras. Pero al final se trata de contar historias. En todo caso, yo escribí mi primera novela cuando estaba empezando a estudiar ingeniería. Por lo que han sido dos carreras paralelas y las dos me han dado disgustos y las dos me han dado alegrías. Me atraen las letras y las ciencias. De hecho en la universidad estuve un poco a caballo entre las dos cosas: estudiaba la carrera de ingeniería pero me escapaba de los laboratorios para los ensayos de teatro. Algún año también dirigí, e incluso escribí alguna pequeña obra de teatro.

¿Si tuvieras que elegir...?

Me costaría, las dos cosas tiene aspectos muy bonitos. Si puedo seguir escribiendo, sería ingeniero.

Empezaste con fantasía histórica, y ahora thriller, novela negra... ¿en qué genero estás mas cómodo? 

No me quiero cerrar a ninguno porque uno tiene que escribir lo que más le apetezca en cada momento porque es la historia en la que más te vas a volcar. En aquel momento, me apetecía Edad Media y me volqué mucho en eso. Luego, de repente, vino esta historia del thriller, no sabes muy bien porqué, y ahí me quedé. Al final yo creo que todo son aventuras, cada aventura ocurre en una época, y está centrada en un ámbito diferente, pero estoy cómo en todas partes. Son ritmos distintos.

Hablemos ahora de tu última novela, ¿cómo la recomendarías?

Yo la recomendaría diciendo que empieza con algo que nos puede pasar a cualquiera, que es la muerte de un amor de juventud. Luego ya en el desarrollo de la historia aparecen más personajes, ocurren más cosas. Pero creo que eso a todos nos ha pasado, creo que todos nos hemos tenido que separar de un amor de una u otra menera. Entonces creo que es algo que todos comprendemos. Solo que al principio de esta historia ocurre de una manera muy trágica porque ocurre en el principio de una guerra. Esto que es muy trágico para este personaje parece que se desvanece, parece que a nadie le importa porque ha empezado una guerra, han empezado a ocurrir más muertes. Por lo que se se siente muy solo en ese mundo que le ha tocado vivir.

¿Qué significa para ti la cámara del oro del Banco de España?

Para mí, lo que significa es el ejemplo de un misterio que estaba relacionado con cosas que me contaban mis abuelos de las que no me hablaba nadie más. Mis abuelos me hablaban de una guerra, me hablaban de hambre, me hablaban de cosas de las que no me hablaban en el colegio. La cámara del oro era una de esas cosas que tenían que ver con esa guerra de la que nos hablaban ni a mí ni a nadie de mi generación, y e la que yo quise saber más. Fue como me acabé encontrando con todo el misterio que hay encerrado alrededor de ella. Pero para mí ese es el origen, todo lo que hay detrás de esas historias que me contaban cuando yo era pequeño.

¿Qué supuso la documentación para esta novela?

Supuso un dolor de cabeza muy grande porque hubo un momento que pensé que no iba a poder escribir  la novela porque yo me había puesto el reto de que tenía que bajar a la cámara para poder escribirla. Y hubo un momento en el que estaba completamente convencido de que no iba a poder bajar. Y yo no me quería inventar cómo era la cámara del oro, quería ir allí. Desde un punto de vista muy personal y muy íntimo, yo estaba fastidiado porque no podía contar mi historia. Luego ya cuando bajé fue una pequeña liberación porque de repente la historia creció por sí sola. Una vez que bajas allí, se te abren nuevas posibilidades, se te abren nuevas ramas para el mismo argumento.

Eres una de las pocas personas que ha conseguido bajar, ¿cómo describes ese lugar?

Yo estaba tan nervioso como un niño al que llevan a Eurodisney. Verdaderamente estaba muy nervioso y lo miraba todo, pues eso, con la mirada de un niño. La cámara del oro es totalmente diferente a lo que esperas: tú esperas algo más parecido a las cámaras de las películas, un sitio hecho de metal y como una fortificación; y lo que te encuentras se parece más al sótano de un palacio, tiene lámparas de araña, tiene suelos de mármol... En ese sentido te cambia la idea que tenías de lo que hay allí abajo y de alguna manera, te transporta al año en que se construyó porque prácticamente no ha cambiado. Si te olvidas de las cámaras de seguridad y de los sensores que están en las esquinas, todo lo demás es perfecto para grabar una película del 36 allí mismo.

¿Qué reacción buscas en el lector con esta novela?

Lo que más me gustaría que les ocurriera es lo que me ocurre a mí con los libros que me gustan, que es que no quiero que se acabe. A mí lo que me gustaría es que se preguntaran: "¿y qué más va a pasar? ¿Y qué le va a pasar a este hombre? Y espero que lo que le pase es lo que yo quiero que ocurra". Yo creo que eso es lo que todos los escritores queremos con todas las novelas. Y yo con esta en particular, me gustaría que lo sintieran muy profundamente porque hay un personaje que tiene una tragedia en 1936 y luego aparece otra vez en el 2008 (y con esto no estoy revelando nada de la trama). Ya es un señor mayor, ya es un anciano, que todavía tiene esa tragedia guardada. Quiero que el lector tenga ganas de que eso se solucione.

¿Qué consejo le darías a una persona que quiere empezar a escribir?

Tienes que escribir desnudo y ya te vestirás cuando termines. Es decir, tienes que escribir como si ese libro no lo fuese a leer nadie más que tú, ya lo revisarás. Y cuando lo revises, asegúrate de que estás contando lo que quieres contar, que se entiende. Y una vez que has terminado, ahí ya te tienes que poner la armadura porque es cuando empiezas a recibir golpes. Es cuando empiezas a enviarlo a editoriales, no te contestan, tienes que insistir... O cuando te contestan no siempre te dicen lo que quieres escuchar. Pero es muy importante que eso lo dejes para más adelante. Que primero escribas como si el libro fuera para ti, nada más.

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