Once años de cárcel para un hombre de Ribadumia que violaba y amenazaba a su expareja

Once años de cárcel para un hombre de Ribadumia que violaba y amenazaba a su expareja
Foto de archivo
Once años de cárcel para un hombre de Ribadumia que violaba y amenazaba a su expareja

El hombre comenzó a acosar a la víctima aprovechando que tenía una llave de la vivienda en la que habían convivido

Un vecino de Ribadumia de 29 años, ha sido condenado a once años de prisión y cinco de libertad vigilada por un delito continuado de violación, en el que se incluye un delito de amenazas de género, hacia su expareja. Además no podrá acercarse a la víctima, una joven de 30 años de Cambados con la que tienen un hijo en común, a los lugares que frecuenta ni comunicarse con ella durante 15 años.

En la sentencia se recoge que el acusado mantuvo con la víctima una relación sentimental conviviendo duarnte aproximadamente cinco años y que terminó a mediados de agosto de 2015, momento en el que comenzaron los problemas. La joven se quedó con su hijo en la casa de Ribadumia en la que convivió con el acusado. El hombre comenzó a acosar a la víctima aprovechando que tenía una llave de la vivienda. Se presentaba casi a diario sin consentimiento y la interrogaba de con quién había estado o que había hecho, revisándole el móvil. Le decía "que si la veía con otros los iba a matar", "vas a saber quien soy" y expresiones por el estilo.

Alguna vez le levantó el puño en ademán de agredirla pero sin llegar a tocarla. "En otras ocasiones, efurecido, desplegaba violencia sobre diferentes objetos", según la sentencia. Una vez rompió la mampara del baño de un puñetazo estando ella dentro. También rompió la ventailla de una furgontea cuando estaba ella y su hijo en el interior. 

El fallo también indica que por lo menos en ocho ocasiones obligó a la víctima a mantener relaciones sexuales con él: ordenaba a su pareja que se desvistiera, al negarse esta y pedirle que abandonase el domicilio, la amenazaba agarrándola del cuello y le decía "desvístete que tengo prisa". La mujer terminaba por acceder ante el temor que sentía. La víctima reconoció que nunca le pegó para mantener relaciones sexuales pero que le pedía que se marchase y el encausado no hacía caso de las peticiones.

La joven tuvo que irse a vivir fuera de Galicia con su hijo menor. Las magistradas detacan que su testimonio es "coherente y sin fisuras" y que ha permanecido intacto en el tiempo. 

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