Carlos Zanón: "Prefería morir como escritor habiéndome arriesgado con Carvalho"

Carlos Zanón: "Prefería morir como escritor habiéndome arriesgado con Carvalho"
Carlos Zanón: "Prefería morir como escritor habiéndome arriesgado con Carvalho"

"Yo quería escribir una novela con Carvalho. Entiendo que si me lo proponen a mí es que quieren que escriba como yo escribo, y no como la hubiera escrito Vázquez Montalbán."

Se define como autodidacta, asilvestrado y muy intuitivo. Considera que la lectura es un acto de generosidad y que él escribe para reproducir lo mismo que ha sentido como lector. Charlamos con Carlos Zanón que presenta su nueva novela "Carvalho. Problemas de identidad"

Para empezar, ¿cómo te describes como escritor?

Es una pregunta difícil de contestar. Vengo mucho del terreno de la música por lo que me gusta que los textos tengan corazón, que suenen a algo, que suenen a algo. Me interesa mucho más escarbar, ir hacia abajo en la literatura más que limitarme a explicar una historia. Cuando trabajo el lenguaje a nivel poético, intento que se intenso y emocional lo que escribo. No pienso mucho en los libros antes de escribirlos sino que me dejo llevar por la intuición, por donde me llevan las cosas.

Eres licenciado en Derecho, letrista y componente de un grupo musical, guionista, escritor... ¿Con qué te quedas?

Lo que más me define es la profesión de escritor que abarca un poco todo. Creo que es lo que más me define. Cuando trabajaba de abogado, había una parte que me gustaba. Yo hacía sobre todo penal y a veces con los elementos que había tenías que inventarte que había pasado. Evidentemente nunca era lo que había pasado, era una interpretación. Pero era una manera de escribir una ficción.

Y entre la poesía y la prosa, ¿con qué te quedas?

No elegiría porque mis novelas no dejan de tener los mecanismos de la poesía: los juegos de palabras, las imágenes, la intesidad... Probablemente aporto mucho más como novelista que como poeta. Cuando hago novela me siento más fuerte.

Pero en cambio tienes muchos premios de poesía... Y de todos estos premios que has ganado, ¿cuál es el que más te aporta? ¿Cuál es el que más te ha gustado recibir?

Probablemente el Dashiel Hammet de la Semana Negra de Gijón por Yo fui Johnny Thunders. Porque la Semana Negra, porque era un premio que daban los compañeros, porque es muy importante... Ese es el que más ilusión me ha hecho.

¿Tu vocación y profesión de abogado te lleva hacia la novela negra? ¿Qué es lo que te atrae de este género?

Me interesa, por un lado las motivaciones: ¿porqué la gente, en un momento determinado, utiliza la violencia como único lenguaje? ¿Porqué lo que no puedes expresar o defender con palabras o con ideas, hay un momento que la violencia es el único medio? Y luego, cuando trabajaba de abogado me relacionaba con gente que solo tenía el presente inmediato, que no tenía futuro. En el sentido de, el hoy es hoy, mañana ya veremos. Esta gente me parece muy interesante. 

¿Qué te gusta del personaje de Pepe Carvalho?

Me gusta algo que entiendo perfectamente: la gente que no somos patriotas pero que cuidamos a lo nuestro, que nuestro mundo son nuestra familia, nuestros amigos, nuestros discos, nuestros libros... Ese punto de lucidez, de querer saber la verdad aunque sea decepcionante, eso me gusta mucho.

La literatura contemporánea española no tiene tantos personajes icónicos, es muy complicado hacer algo así porque Carvalho es un personaje muy potente. Además hecho de trozos: un tipo gallego con apellido portugués, excomunista pero que consigue trabajar en la CIA... Todo es como una especie de broma pero  hace que el personaje sea muy flexible y que permita muchas cosas.

¿Cómo fue el proceso de creación y documentación para la novela?

Pues fue muy asilvestrado. Al principio todo el mundo quería ayudarme y yo iba tomando notas. Yo no soy mucho de documentarme, me parece que la frescura y la ficción te permite jugar. Incluso fui a un congreso de profesores de Vázquez Montalbán y Carvalho... Todo el mundo sabía tanto... Entonces decidí no hacer caso de nada de eso, releí los libros y fue el proceso de sacar al personaje y volverlo a meter. Es decir, es una relectura del personaje, es como yo lo veo. 

Podía intentar hacer una buena novela pero que la gente no reconociera al personaje. Me enfrentaba a los fans de Carvalho y a poder meter la pata. Pero yo quería escribir una novela con Carvalho, entiendo que si me lo proponen a mí es que quieren que escriba como yo escribo, y no como la hubiera escrito Vázquez Montalbán. Era un riesgo pero preferiría que me mataran por haberme arriesgado que me mataron o no me mataran por haberme quedado en el sitio. Prefería morir habiéndome arriesgado.

¿Tendremos un segundo libro de Carvalho?

No lo sé. Mi proyecto y el de la editorial era hacer uno. Se está vendiendo mucho y la respuesta de la gente está siendo muy positiva, tiene muy buenas críticas, así que evidentemente hay posibilidades. Lo que sí que es verdad, no en un futuro inmediato. A mí me ha costado mucho publicar y si el año que viene hiciera otro Carvalho, al final acabaría siendo la persona que hacía los Carvalho. Eso no me interesa. Me interesa cuidar un poco mi carrera. Ahora, si de aquí a dos o tres años todo cuadra... me lo he pasado muy bien con él.

¿Qué se va a encontrar el lector en este libro?

Bueno, es el primer policía que hago. He jugado con la idea de que es un personaje que existió de verdad y esta vez explica la novela en primera persona. He intentado meter todo lo que me gusta de la novela policial: casos, subtramas, misterios, violencia, sentido del humor, ritmo... Y a la vez es una indagación del propio personaje de saber quien es. Funciona en los dos sentidos: en una trama y en explicar una historia; y por otro lado es un trabajo introspectivo a través del personaje.

¿Qué reacción esperas del lector?

Pues que le encante. Uno siempre escribe esperando el libro que le gustaría encontrar en la librería. La relación de un escritor es con su libro. Si piensas en qué le gustará a la gente vas por mal camino. Pero evidentemente, lo que quieres es que le guste, que le enganche, que le apasione. Uno escribe para reproducir lo mismo que ha sentido como lector. Esos libros que los acabas y estás pensando a quién se lo vas a recomendar. La lectura es un acto de generosidad, tú lees algo y quieres compartirlo, no te lo quieres guardar para ti. Pues es eso: que alguien se lea tu libro y que no te conozca de nada y diga ¡joer que libro más bueno!

¿Qué recomendación le darías a una persona que quiere empezar a escribir?

Que lea mucho, que no se desanimarte, luchar mucho, que intente ser el/ella misma. Todas las historias ya están escritas desde hace cientos de años. Lo único que es distinto es que cada persona es distinta y que su pequeño mundo puede aportar a esas historias: dónde naciste, quienes eran tus padres, los refranes de tu abuela, las ciudades en las que viviste, lo que has leído, las personas a las que has querido y a las que has odiado... todo eso es lo que hace personar una historia. Entonces es volcar todo eso en un texto que además permita explicar una historia.



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