Aparecen cuatro nuevas víctimas de abusos sexuales del fundador de la escuela deportiva del Atlético de Madrid

Aparecen cuatro nuevas víctimas de abusos sexuales del fundador de la escuela deportiva del Atlético de Madrid
Foto de archivo. EFE
Aparecen cuatro nuevas víctimas de abusos sexuales del fundador de la escuela deportiva del Atlético de Madrid

Estos relatos desmontan la versión de Briñas de que no hubo más 

Ayer cuatro nuevas víctimas se pusieron en contacto con El País para relatar su testimonio ya que aseguran haber sufrido abusos sexuales por parte de Manuel Briñas el fraile marianista que dirigió dos décadas la escuela deportiva del Atlético de Madrid. Briñas, que ahora tiene 88 años, ha admitido un abuso, pero estos nuevos cuatro casos no respaldan su versión de que no hubo más.

Uno de los testimonios empieza: “Yo también fui agredido por ese depredador sexual”. “De mí abusó una sola vez. Pero me ha marcado para siempre. Briñas rompió en mí algo que nunca pude volver a unir. Me pasó con 11 o 12 años en el colegio. Yo jugaba a balonmano y me lesioné el hombro. Cuando volvía al vestuario, dijo que me daría un masaje. Me hizo quedar en calzoncillos. Me acarició por todas partes y, tras unos minutos, dijo: ‘Ahora vas a notar una crema caliente que te irá bien’. Yo no podía ver nada, no me dejaba mover la cabeza. Tardé tiempo en entender que había eyaculado encima de mí”. 

Los hechos se desarrollaban en dos sitios: uno era el vestuario del colegio, en una especie de anexo “en el que daba los masajes”. “Tenía una máquina de calor a la que llamábamos la lámpara roja. Cuando la mencionábamos, ya sabíamos de qué iba la cosa”, recuerda una víctima. El otro lugar era la llamada “enfermería”, la tienda de campaña en la que los “niños que se ponían enfermos dormían en los campamentos de verano en Gredos”. “Era un secreto a voces”, “todo pasaba en la enfermería”, “los masajes con la lámpara roja daban miedo”, “lo raro es que no haya salido antes”...

Otra víctima recuerda: “Un día que me pusieron la antitetánica, él dijo que me quedara a dormir en la enfermería. Como yo ya había oído cosas, me puse el bañador y me lo até con muchos nudos. Pero me desperté con él metiéndome mano”.

“Estuve mal del estómago y me mandaron dormir en la enfermería. Estaba solo en la tienda, pero él se metió por la noche. Me dijo: ‘A ver cómo va esa tripa’ y empezó a acariciarme la barriga. Luego bajó al pubis a manosearme” es el relato del tercer denunciante.

Aproximadamente en ese mismo año, la cuarta víctima sufrió “el ataque de ese depredador”. En esta ocasión ocurrió “en la furgoneta”. “Íbamos dos niños y le dijo al otro: ‘Tú, a dormir’. Paró el coche, vino detrás y me empezó a acariciar las piernas hasta masturbarme”.

La Compañía de María anunció ayer la apertura de una investigación para lograr “el total esclarecimiento” de los hechos. 

Una de las víctimas hizo saber hace cinco años lo ocurrido a los actuales organizadores de los campamentos, de los que Briñas se ha ido desvinculando en los últimos años por la edad. En la carta que les remitió, esta persona suscribe “que hace años (Briñas) tuvo prácticas de abusos deshonestos hacia niños”.

José Luis Álvarez, responsable de los campamentos, admite el aviso, pero asegura que “no tuvo consecuencias”. “Nos sorprendió porque no habíamos oído nunca nada, pero no observamos nada extraño”.

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