Condenado un guardia civil tras pegarle once tiros a un hombre y después le da una paliza

Condenado un guardia civil tras pegarle once tiros a un hombre y después le da una paliza
Foto de archivo
Condenado un guardia civil tras pegarle once tiros a un hombre y después le da una paliza

Le disparó 11 tiros por la espalda y le propinó una paliza, para después pegarle un tiro en la sien para rematarlo

El guardia civil Ángel Luis Viana circulaba por la A-3 con un machete de 45,5 centímetros y su pistola reglamentaria, cuando se cruzó con el Younes Slinanni, un marroquí de 39 años. El juzgado dijo: "Al ver que se trataba de una persona de rasgos magrebíes e inducido por su delirio sospechó que era un terrorista y comenzó una persecución que acabó con la vida de Slinanni". Le disparó once tiros por la espalda y le propinó una paliza, para después pegarle un tiro en la sien para rematarlo, según afirma el Tribunal Supremo que acaba de confirmar la pena de catorce años de cárcel.

Los magistrados de la Sala de lo Penal ratificaron el dictamen del Tribunal Superior de justicia que redujo los 16 años impuestos por la Audiencia Provincial, aunque consideró probados los hechos. Según el jurado, tras encontrarse los dos coches, Viana decidió parar a su víctima a "toda costa". Primero, sacó su arma e hizo dos disparos intimidatorios. Pero como Slinanni no detenía el coche, el guardia civil lo embistió con su vehículo hasta hacerle perder el control. En ese momento, asustado, el marroquí comenzó a huir a pie, mientras el agente efectuaba 11 tiros a las piernas, de las que seis balas le alcanzaron. La sentencia recoge que Viana se acercó entonces a Slinanni, lo incorporó levemente y comenzó a darle puñetazos con la mano en la que tenía el arma. "Incrementando innecesariamente su dolor". Porque, inmediatamente, el guardia civil soltó a su víctima, se separó ligeramente, le apuntó a la sien desde un metro y medio, y disparó una última bala que le atravesó la cabeza. Slinanni tenía dos hijos, de 7 y 4 años. 

El Supremo subraya que el acusado tenía un "deseo de causar un dolor mayor a la víctima". Aunque "se admitiera que en su mente estaba deteniendo a un terrorista peligroso", Viana sabía que con el tiro final en la cabeza era suficiente para matarlo. "Con esos golpes, la única motivación del acusado fue, de manera consciente, causarle aún más sufrimiento de forma totalmente innecesaria e inhumana". El jurado consideró probado que el agente sufrió un trastorno psicótico breve "a consecuencia de sus rasgos de personalidad previos, situaciones vitales estresantes y el consumo continuado de hachís y alcohol".

Comentarios
Lo más