El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia organiza este fin de semana un curso sobre problemas de aprendizaje y lectoescritura

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia organiza este fin de semana un curso sobre problemas de aprendizaje y lectoescritura
El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia organiza este fin de semana un curso sobre problemas de aprendizaje y lectoescritura

El óptico-optometrista considera importante detectar a tiempo disfunciones oculo-motoras, como la insuficiencia de convergencia o de motilidad ocular

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia organiza este fin de semana –sábado 25 y domingo 26– un curso teórico sobre problemas de aprendizaje y lectoescritura que se celebrará en la sede de la entidad en Santiago (calle Salvador García Bodaño, 2, 1º C), el sábado de 16:30 a 20:30 horas y el domingo en horario de 9:30 a 13:30 horas. La formación, a la que asistirán treinta optometristas, estará impartida por el óptico-optometrista Manuel Cebeiro, técnico de psicomotricidad y especialista en desarrollo infantil y atención temprana.

Manuel Cebeiro explica que, desde el nacimiento, los niños dirigen sus ojos hacia un objeto y con el cuerpo tratan de alcanzarlo a través de la mano, lo que se conoce como la coordinación ojo-mano “tan importante para que en el futuro los niños puedan escribir”. La fase del desarrollo motor a todos sus niveles supone la base del aprendizaje, como sería agarrar un lápiz y que los dos ojos apunten hacia lo que se escribe.

Los problemas de aprendizaje infantil se suelen detectar en el colegio, cuando el niño está con la adquisición de la lectoescritura entre los cinco y los nueve años. En caso de que el niño tenga dificultades para seguir el ritmo de la lectura o adquirir la velocidad lectora o de escritura suficientes, Cebeiro considera que es importante que el profesor “detecte a tiempo estos pequeños indicios porque podemos estar ante una disfunción oculo-motora”, como puede ser una insuficiencia de convergencia o un problema de la motilidad ocular, y que el niño no sea capaz de mover los ojos de la manera adecuada para poder leer o escribir al ritmo de la clase. “Estas dificultades pueden  provocar que el niño se acerque mucho al papel, utilice el dedo para leer, se salte letras o se invente palabras al estar haciendo un esfuerzo muy grande en su sistema visual. Y el resultado puede ser que no adquiera los procesos de la lectoescritura, lo que puede causar muchas frustraciones al niño, como baja autoestima, abandono de las actividades de cerca o rechazo a la lectura” –manifiesta–.

Para determinar esta problemática, Cebeiro apunta que el niño debe someterse a un examen visual completo en el que se valoren con diferentes test las habilidades visuales, como son los movimientos oculares, la visión en profundidad o la coordinación de los ojos, así como también se deben realizar pruebas de coordinación ojo-mano y análisis de diferentes pruebas del desarrollo.

“Si estos problemas no se detectan a tiempo, la mayor parte de los niños pueden acabar padeciendo fracaso escolar, ya que si los ojos no se mueven conjuntamente o no están alineados su movimiento no se va a realizar de manera correcta” –apunta–.  

Dentro de las diferentes pruebas, Cebeiro destaca que los ópticos-optometristas utilizan distintos test para poder valorar la integración visual con la que se escribe y la organización visual que presenta el niño a través de la ruta de entrada, es decir la ruta visual. “Los especialistas que podrían ayudar al niño con estas dificultades serían los ópticos-optometristas, ya que somos los únicos profesionales sanitarios que analizamos la ruta de entrada, que es la visión y su comportamiento. Los demás profesionales implicados en el desarrollo del niño en etapa escolar analizan la ruta de salida, es decir, como lee y escribe” –argumenta– Además, Cebeiro asegura que logopedas, psicopedagogos, educadores, orientadores escolares y optometristas deberían formar un equipo multidisciplinar para que los niños no tengan problemas en la etapa escolar.

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