Las acusaciones de Maroñas por el Caso Mahía se ponen en entredicho

Las acusaciones de Maroñas por el Caso Mahía se ponen en entredicho
Las acusaciones de Maroñas por el Caso Mahía se ponen en entredicho

La declaración de la cajera pone en entredicho las acusaciones de Maroñas que insistía en la presencia de dinero negro en la sociedad

Esta semana se ha pasado el ecuador de las sesiones de la vista oral del famoso Caso Mahía que ha sentado en el banquillo a seis acusados por administración desleal y otros presuntos delitos societarios. La sección sexta da la Audiencia Provincial de A Coruña es la encargada de juzgar este caso en el que se han puesto de relevancia y desmontado teorías del principal demandante del caso, Manuel Gómez Maroñas.

El principal acusado, Ramón López Casal, socio y actual administrador de la Mahía Inmobiliaria, declaró que las operaciones sobre las que se le acusa como Paraxó, Las Gavias o Amio siempre salía beneficiada la sociedad compartida por los socios. Asímismo, aseguró que en todo momento Maroñas estaba al corriente de las empresas particulares que tenía este e incluso ayudó a montar al querellante alguna de sus otras empresas que tiene como Mahía Grupo 2. Esta afirmación tira por tierra una de las teorías de la acusación particular.

El resto de los acusados también declaró que en ningún momento tomaron decisiones sobre la empresa ya que la última palabra la tenía López Casal. Incluso sus hijos aseguraron que ellos llegaron a trabajar pero en ningún cargo directivo tal como defendía Maroñas que aseguraba que tanto estos como tres empleados más son los que decidían sobre operaciones o inversiones de la sociedad.

Uno de los trabajadores, Ignacio Rodríguez, encargado del departamento de contabilidad aseguró ante el tribunal de la inexistencia de una caja B ya que todos los número de la empresa estaban siendo controlados por el programa SAP y en el que era imposible llevar una contabilidad paralela.

LA ENVIDIA DE MAROÑAS, SEGÚN ANTONIO BELLO

Otro de los momentos clave en estas sesione fue la declaración de Antonio Bello, el tercer socio de Mahía Inmobiliaria. Ante los jueces del caso, Bello dejó claro que Maroñas sentía envidia de López Casal  y que su intención era ser el presidente de la firma.

Ratificó lo dicho por Ramón López sobre el hecho de que Maroñas sabía en todo momento la existencia de las empresas particulares. Incluso dijo que en todo momento se les pasaba información puntual sobre las cuentas o inversiones de la empresa, que nunca se les llegó a ocultar los números.

LA CAJA DE LA EMPRESA

Al estrado para testificar también subió la cajera, contable de la empresa y la persona encargada de la caja del dinero en efectivo.

Su trabajo consistía en poner en una hoja de cálculo todo el dinero que entraba en la empresa y en la caja fuerte. Al final del día, ese documento era llevado al departamento de contabilidad para asentarlo en el programa de gestión de la empresa.

Asegura que nunca le dieron alguna directriz para impedir a los auditores recabar toda la información de Mahía. Ella era la persona encargada de la caja fuerte y desconocía si Ramón o Pilar Encarnación tenían acceso a ella. 

Ante el tribunal dejó claro que todo el dinero en efectivo que pasaba por sus manos y que quedaba registrado en el programa de contabilidad de la empresa. En todo momento aseguró que no tenía constancia de la existencia de una caja B ya que todo el dinero de Mahía siempre pasaba por sus manos y en ningún momento recibió instrucciones de no contabilizarlo.

La declaración de ella pone en entredicho las acusaciones de Maroñas que insistía en la presencia de dinero negro en la sociedad.

LOS AUDITORES DAN POR BUENAS LAS CUENTAS ANUALES

También se sentaron ante el tribunal los encargados de auditar las cuentas de Mahía. Desde el principio de su declaración dejaron bien claro que las cuentas de Mahía que mostraban la imagen fiel de la empresa y que no estaban falseadas, tal como afirma el socio demandante; Manuel Gómez Maroñas. Los dos auditores dieron cuenta de su trabajo a lo largo de los años en la empresa y aseguraron que con el programa informático que tenía implantado Mahía era imposible falsificar las cuentas.

En las reuniones para la aprobación de las cuentas anuales los auditores comentaron que Maroñas siempre votaba en contra de los informes pero afirman que nunca recibieron queja alguna por parte de este y en ningún momento les dijo lo que estaba falseado. Jamás le ocultaron las cuentas y que tuvieron siempre acceso a todos los movimientos de la empresa.

LOS COMPRADORES DE LOS PISOS

Por último, algunos particulares que compraron pisos a Mahía Inmobiliaria también testificaron y contestaron a las preguntas de los letrados. Todos ellos aseguraron que nunca pagaron dinero en negro por la compra de los pisos y que el precio que estaba en la escritura del Registro de la Propiedad era el que habían pagado a la hora de la compra.

Estos testimonios vuelven a echar por tierra las acusaciones de Maroñas ya que insistía que muchos de los compradores pagaban parte del dinero de los pisos en negro.

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