El Junior's pierde el juicio por el despido improcedente de una trabajadora

El Junior's pierde el juicio por el despido improcedente de una trabajadora
El Junior's pierde el juicio por el despido improcedente de una trabajadora

El auto judicial estima las sospechas de que alrededor de esta fundación, en el órbita del OPUS DEI, actúa un grupo empresarial con varias ramas constatando que la trabajadora tuvo en estos 22 años en cuatro empresas diferentes prestando los servicios en el centro educativo

El Juzgado de lo Social número 1 de Santiago de Compostela ha dictado sentencia sobre el caso de la trabajadora del Colegio Junior's que fue despedida de forma disciplinaria por la gerencia del centro educativo, a principio del 2019. 

La juez da la razón a la trabajadora al considerar "a falta de veracidade dos feitos que consignan na carta extintiva e que a redacción do documento é abstracta e inconcreta". La improcedencia del despido lleva aparejada la condena a la empresa del abono de los salarios de tramitación desde la fecha de efectos del despido ata la de resolución. Además se le deberá pagar una indemnización y los salarios que se le debía antes del despido.

La sentencia recoge de que la Fundación Junior's forma parte de un grupo empresarial, con diferentes ramas  a efectos laborales. De hecho, la trabajadora tuvo contratos con cuatro empresas diferentes durante su vinculación laboral con el centro:  Colegio Junior's SL, Junior's Servicios Integrales SL, Fundación Junior's CAESGA y Diego Rosales, una de ellas con el objeto social de "actividades de hostelería y restauración, adquisición de bienes inmuebles y publicación de libros".

Con el despido, la empresa pretendía "amedrentar as traballadoras maila deberlles á maioría dos soldos desde decembro de 2018", asegura la CIG en un comunicado. Además, se prentendía que el sindicato nacionalista no se presentara a las elecciones sindicales del centro "cousa que non só ocurreu senón que finalmente presentamos outra candidata que foi elexida como delegada dos traballadores", indica Rubén F. Monteagudo, secretario comarcal de la CIG-Ensino.

En la propia sentencia también se da valor al testimonio del periodista de este mismo medio, que fue otro de los motivos de despido, ya que se recogía en la carta que la trabajadora había "hablado mal de la empresa delante de un periodista y a gritos en el pasillo del centro", algo que completamente falso.

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