El mono hombre de Juchitán

El mono hombre de Juchitán
El mono hombre de Juchitán

Murió Francisco Toledo a los 79 años de edad, pintor mexicano nacido en Juchitán, Oaxaca, artista que dominó muchas técnicas

El arte y la cultura están de luto: murió Francisco Toledo a los 79 años de edad, pintor mexicano nacido en Juchitán, Oaxaca, artista que dominó muchas técnicas, y que trabajó desde el óleo hasta la escultura.

Odiaba los exámenes, pero amaba el arte; siendo muy joven y después de suspender todos los exámenes escolares decidió dedicarse a la pintura; a los 19 años Toledo salió de Oaxaca para dirigirse a la ciudad de México donde intentó entrar a estudiar en la Esmeralda, pero ya que las inscripciones en esa escuela habían terminado no pudo hacerlo, eso lo llevó a inscribirse en la Escuela de Diseño y Artesanías que estaba en la Ciudadela, ―ya decía el Maestro, “no creo que sea un hombre que me haya propuesto algo en toda mi vida; han salido como han salido las cosas; han salido accidentalmente. Todo ha salido involuntariamente.” ―ahí, alimentado por sus sueños, comenzó a trabajar sobre el bestiario fantástico que regalaría al mundo pincelada a pincelada en sus obras. 

A los 20 años expuso sus obras en Texas, y poco más tarde, ayudado de una beca, algunos cuadros vendidos, y el apoyo familiar viajó a Paris, en esa ciudad tuvo contacto con los intelectuales franceses, así como con  Octavio Paz y Rufino Tamayo. Contaba Toledo que Tamayo, antes de volver a México, le regaló sus pinzas para restirar las telas, cuando el joven pintor le contó este suceso a Paz, el poeta le dijo: “dese cuenta, le está dando la estafeta”. 

A ojos de Toledo el mundo estaba lleno de animales poco asociados a la belleza que fueron derramados por toda su obra: chapulines, avispas, sapos, vacas, murciélagos, tarántulas, escorpiones, serpientes de agua, peces barbudos y monos, animal con el que se identificaba, incluso, llegó a decir en una entrevista que se veía como Pedro el Rojo del Informe para la Academia de Kafka: “salí de un manada, la manda Juchiteca, fui expulsado por mi familia, no fui cazado como el mono, pero de todas formas el aprendizaje fue duro.” En muchos de sus autorretratos el pintor se plasmaba en los lienzos de una manera primitiva; también la obra del artista está llena de colores de los pueblos indígenas, al tiempo que sus piezas se nutren de la memoria de las antiguas figuras rupestres. André Pieyre de Mandiargues dijo del trabajo de Toledo: “todo lo que ha sido tocado por sus dedos, recibe como un bautismo, y sufre una verdadera renovación”. 

Una de sus piezas fueron los 43 cometas, ―papalotes, como le llaman en México y que en náhuatl significa mariposa―, que realizó y voló en los cielos oaxaqueños en protesta a la desaparición forzada de 43 estudiantes en el estado de Guerrero; cuando se le preguntó en 2014 cuál era el motivo de esos cometas dijo: “como a los estudiantes de Ayotzinapa los han buscado ya bajo tierra y en el agua, enviamos los papalotes a buscarlos al cielo”. 

Defensor incansable de la cultura, en 2002 se opuso a la apertura de un McDonald’s en el Centro Histórico de Oaxaca y en una carta dirigida a los directivos de la trasnacional dijo: “Exhortamos a ustedes a buscar un lugar fuera de nuestro Centro Histórico para ubicar su franquicia, su comprensión puede señalar un gesto de buena voluntad y sensibilidad hacia el patrimonio cultural de los pueblos, una muestra de respeto que mejorará la imagen de su empresa en todo el mundo”, un año después Toledo ganó la batalla contra la cadena de comida rápida estadounidense.

Artista polifacético que hace algunos años dijo: “Me siento cansado de haber dado tantas vueltas alrededor del Sol”, finalmente, después de más de 28,000 vueltas el Maestro ha dejado de girar alrededor del astro rey; con la muerte de Francisco Toledo perdemos a un gran artista, a un mono universal, y a un hombre con pies de maíz.

Comentarios