Un compostelano denuncia agresiones por parte de la familia materna de su hija

Un compostelano denuncia agresiones por parte de la familia materna de su hija
Un compostelano denuncia agresiones por parte de la familia materna de su hija

Seguro que muchos de nuestros lectores sabrán de casos de padres y madres que se enzarzan en peleas judiciales por la custodia de los más pequeños de la casa. Pero hay situaciones en las que se traspasa una línea muy delgada que no tiene retorno


Este es el caso de un padre compostelano residente en Salamanca desde hace ya catorce años. Lleva luchando con la familia materna de su hija, de 11 años, desde que la pequeña tenía 5. Su historia tomó un cariz complicado el pasado 24 de mayo, cuando recibió una paliza por parte del abuelo y del tío maternos de la niña.

Los hechos sucedieron la tarde del citado día, cuando este padre fue a recoger a su hija Alba al colegio, ya que iba a pasar el fin de semana con ella. Fueron hasta el restaurante Las Villas, en la urbanización Valdelagua, para encontrarse con su hermanastra de dos años con la que pasaría la tarde y merendarían juntas.

Alba, como muchos otros niños y niñas de su edad, en vez de aprovechar la tarde y prestar atención a su hermana y a la gente que estaba con ellas, se enredó con el móvil aislándose de todo y todos, por lo que su padre decidió retirarle el teléfono.

Al final de la tarde, cuando llegaron a casa, su padre encontró a Alba rara, nerviosa, con la mirada huidiza. El comportamiento puso en sospecha a su progenitor, pero supuso que sería por el castigo del móvil.

LA ENTRADA DEL ABUELO Y DEL TÍO

En cuanto llegaron a casa del padre, la hija decide irse a cama ya que según su padre le insistió en que estaba “cansada” y que necesitaba “descansar”. El padre la acompaña a la habitación y después decide ir a ver una película en su cuarto.

“Al cabo de media hora comienza la pesadilla”, relata este padre. “Estaba viendo la película cuando escucho el timbre de la puerta de casa, me acerco hasta a las cámaras para ver quién es y no veo a nadie por lo que decido ir hasta la entrada”, asegura.

En ese momento se encuentra en la puerta al abuelo y al tío maternos de la niña, con intención de agredirlo y amenazándolo. “No sabía lo que pasaba, estaba completamente desorientado y fue cuando ellos me dicen que mi hija estaba en su casa y que se había escapado de la mía por la ventana”, afirma el padre con sorpresa en sus ojos.

Al volver a casa y comprobar que su hija no estaba en la habitación vuelve a salir para encontrarse ya vacío el acceso a su casa. Decide entonces ir casa de su exsuegro, en una calle contigua, para ver qué era lo que estaba sucediendo.

Cuando se acerca a la casa se encuentra al abuelo y al tío corriendo hacia él para, presuntamente y de forma inmediata, agredirle, según el relato del padre. “Me agarraron del cuello intentando ahogarme y comenzaron a darme puñetazos en las costillas. Fue una pesadilla porque mi hija estaba viendo toda la escena con su abuela gritando sin parar. Un vecino de la zona, que paseaba en ese momento a su perro, tuvo que intervenir y parar la pelea”, asegura aún con el miedo asomando en su voz.

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La Guardia Civil se presentó en el lugar de los hechos, la calle Loro, y tomó declaración tanto al padre, como al abuelo, tío y al vecino. Finalmente y tras haber vivido una situación tan tensa para la niña, le comunicaron a este hombre que la pequeña se quedaría con la madre, recogiendo sus pertenecías de la casa para llevárselas al domicilio de su madre.

El padre decide ir al Centro de Salud de Santa Marta de Tormes, cercano a su casa, después de que la Guardia Civil le aconsejara que fuera a mirarse los golpes y hacer el correspondiente informe médico para la denuncia.


REVISIONANDO LAS CÁMARAS

Cuando el padre llegó a su casa decidió revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad para ver qué es lo que había realmente pasado, porque todavía no podía dar crédito a lo que acababa de suceder. “Seguía sin entender nada, no sabía cómo Alba había salido de su habitación y se había escapado”, afirma.

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En el visionado ve como su hija se escapa de su habitación por la ventana, va hasta la puerta de entrada y se marcha. A los pocos minutos es cuando ya entran en escena el abuelo y el tío. “Creo que esto es algo premeditado, lo habían planeado con la niña para volver a hacerme daño otra vez”, asegura el progenitor.

Los problemas con la madre de su hija se remontan ya al momento de la separación, hace siete años, con diferentes denuncias interpuestas, algunas de ellas tan inverosímiles como ponerlo ante un juez por haber llevado a la niña a la peluquería para cortarle un poco el pelo. “Me han amenazado con ponerme querellas falsas de acoso para manchar mi imagen, e incluso terceras personas me presionan para que retire esta última denuncia que he puesto yo por la paliza que me dieron”.

SIN PODER VER A SU HIJA

Ante lo delicado de la situación actual, este padre comenta que lo está pasando muy mal. “Llevo sin ver a mi hija desde antes de las vacaciones de verano, su madre está incumpliendo el convenio judicial. Su hermanastra, sus abuelos y sus bisabuelos tampoco la han visto y estamos completamente destrozados. Han puesto a Alba en contra mía y de mi familia”, dice el padre con la voz entrecortada.

Afirma que ha consultado con varios expertos y creen que presuntamente la niña podría estar sufriendo el síndrome de alienación parental, es decir, la familia materna estaría intentando poner a la niña en contra de su padre.

Otro capítulo más se escribe ahora para este padre, quien se topa con un nuevo frente abierto tras la denuncia interpuesta por las agresiones de la que un día fue su familia política, cuyo juicio se celebrará el próximo 8 de octubre en el Juzgado de Instrucción Número 4 de Salamanca, a las 10:00 horas.

Tristemente este no es el primer caso, ni será el último, en el que ante la imposibilidad de un entendimiento pacífico y moderado entre los padres, un niño o niña se ven privados de pasar suficiente tiempo con sus dos progenitores. Quizás este tipo de situaciones deberían hacernos reflexionar sobre la responsabilidad como adultos que deben adquirir en casos de separación los padres. La realidad es que a quien más daño se hace en estos procesos, no es al EX de turno, sino a ese menor que se ve en medio de una guerra sin sentido entre las dos personas que deberían servirle de referencia durante su infancia.

Tomemos nota.

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