Luis García Jambrina: "solo cambian los ropajes y las tecnologías; el ser humano es siempre el mismo"

Luis García Jambrina: "solo cambian los ropajes y las tecnologías; el ser humano es siempre el mismo"
Luis García Jambrina: "solo cambian los ropajes y las tecnologías; el ser humano es siempre el mismo"

Luis García Jambrina es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y profesor titular de la misma. También es crítico literario en el suplemento cultural del diario ABC. En novela, ha cultivado géneros muy distintos, entre los que destacan En tierra de lobos y la serie compuesta por El manuscrito de piedra, El manuscrito de nieve, El manuscrito de fuego y ahora El manuscrito de aire

Luis García Jambrina firma la novela más ambiciosa y comprometida de la serie protagonizada por Fernando de Rojas. Cronológicamente la acción de El manuscrito de aire transcurre unos años antes que la de la novela anterior, El manuscrito de fuego. 1515 frente a 1532. Mantiene las constantes de las tres novelas previas: un misterio en apariencia irresoluble y una espectacular recreación histórica, a las que en esta ocasión suma una inusual historia de amor.

-El Manuscrito de aire llega tras la publicación de El manuscrito de piedra (2008), El manuscrito de nieve (2010) y El manuscrito de fuego (2018) ¿por qué esos títulos utilizando esos elementos?

La idea me surgió cuando escribía el primero, cuyo título surgió de forma espontánea; me pareció sugerente y tenía un sentido simbólico que luego se vio justificado en la trama. Y eso me dio la pauta para escribir una tetralogía sobre los cuatro elementos, que vienen de la Antigüedad y que nos hablan un poco de aquel mundo entre medieval y renacentista en el que se mueve el protagonista. Las cuatro novelas pueden leerse, eso sí, de manera independiente y sin seguir la cronología, pero los cuatro elementos les dan un sentido, una atmósfera y una unidad

- Fernando de Rojas es el protagonista de las cuatro novelas, ¿por qué él? ¿tuvo claro desde el principio que el personaje sería él?

Al principio yo quise hacer un relato breve sobre Fernando de Rojas, pues siempre me pareció una figura fascinante y enigmática de la literatura española. Para empezar, hay varios enigmas relacionados con su obra. ¿Es verdad eso que él mismo cuenta de que, en la escritura de La Celestina, se limitó a ampliar lo que ya había empezado otro? ¿Por qué no escribió más obras después del gran éxito cosechado con ella? Otra cosa que lo hacía atractivo es que apenas sabemos nada de su vida, salvo las últimas décadas, en las que vivió en Talavera de la Reina. Al final todo aquello se convirtió, primero en una novela; luego en una tetralogía, la de los cuatro elementos; y ya anuncio que, en el futuro, habrá más “manuscritos”, pues es un personaje que da mucho juego, debido también a la época en la que vivió, sin duda la más agitada e interesante, para bien o para mal, de la Historia de España.

- ¿Cómo definiría en pocas palabras Luis García Jambrina El manuscrito de aire?

El manuscrito de aire es una novela en la que se mezclan lo histórico, la intriga detectivesca, la aventura y el romance amoroso. En ella trato de mostrar las dos caras de la conquista y colonización de La Española en 1515; por un lado, el maltrato al que los que los encomenderos españoles sometieron a los indios taínos y, por otro, la gran labor de los frailes dominicos que fueron a la isla en favor de los nativos.


- ¿Qué ha sido lo más complicado o difícil de escribir en esta novela?

Lo más complicado ha sido mostrar un mundo y una época muy complejos y controvertidos desde los ojos y la mentalidad de ese tiempo, y no desde la mirada y la mentalidad actuales. Para ello he dejado que sean los propios personajes, muchos de ellos históricos, los que cuenten y juzguen lo que allí sucedía desde muy diferentes perspectivas.     


- En la otra cara de la moneda, ¿qué es lo que más ha disfrutado escribiéndola?

Yo disfruto mucho documentándome, preparando la novela y, sobre todo, en el proceso de escritura, y creo que eso se nota. Lo único que me hace sufrir un poco es la fase final, la dedicada a la corrección, pues tienes que atender a muchos factores. Por un lado, lo histórico, tratando de evitar los anacronismos, de dosificar la información y ser coherente con aquello que se sabe de manera fehaciente…; y, por otro, lo lingüístico y el narrativo, sin dejar nunca de mantener la tensión y la atención del lector.


- Sus novelas reflejan fielmente cómo era La Española en aquel momento así como la sociedad española de la época, ¿cómo es ese trabajo de investigación e inmersión en la historia?

Para ello me he leído muchas crónicas de Indias, de autores muy diversos, así como cartas, relaciones, mapas y documentos de todo tipo, y luego eso lo he contrastado y complementado con lo que dicen los historiadores actuales sobre el asunto. También viajé dos veces viajé dos veces a Santo Domingo durante el año 2018, con el fin de conocer los escenarios de primera mano, o lo que quedaba de ellos, así como recabar información sobre la isla y sus pobladores a comienzos del siglo XVI. Asimismo, visité a varios escritores dominicanos y conversé con muchos otros sobre el asunto.


- Cuándo uno viaja al pasado para escribir sus novelas, ¿ve el mundo muy distinto o el trasfondo de la sociedad ha cambiado poco?

Bueno, soy de los que creen que solo cambian los ropajes y las tecnologías; el ser humano es siempre el mismo. En el fondo, nos mueven los mismos miedos, deseos y pasiones que hace miles de años. Rojas es una persona muy inteligente y, al mismo tiempo, muy humana, llena de debilidades, que a veces no sabe controlar sus emociones.


- ¿Qué hay de ficción y de realidad en la novela?

La novela está muy documentada; así que hay mucho de realidad. Pero también mucho de ficción, pues se trata de una novela. Yo suelo decir que, si quieres inventar, documéntate. 

- Entrando en el ámbito más personal, ¿tiene usted alguna manía cuando está en pleno proceso creativo?

Tengo unas cuantas, sí. La primera es no hablar mucho de aquellos proyectos en los que estoy trabajando. La segunda es hacerlo todo de tal manera que no parezca un trabajo, sino una mera afición. Escribo, por ejemplo, sentado en un sillón orejero muy cómodo con reposapiés, junto a un balcón desde el que lo único que veo es la catedral vieja de Salamanca.

- ¿Quiénes han sido sus referentes como escritor?

Tengo muchos referentes y muy distintos. Creo que eso es importante para luego trazar un camino que sea medianamente original. En mi caso, se mezclan los clásicos españoles y algunos géneros en particular, como la picaresca, con los grandes autores de la novela negra y policíaca, a la que soy muy aficionado. Uno de mis libros de referencia, en este sentido, es El nombre de la rosa, de Umberto Eco, como es bien sabido.  

- Por último, ¿qué cree que enamorará a los lectores de la novela?

Yo creo que la originalidad y el interés de la trama, un personaje tan fascinante como Higuemota, la princesa taína de la que se enamora Rojas, y el viaje de este por los infiernos de la isla.

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