Un amigo de Abuín asegura que iban a las puertas de los institutos para hablar con menores

Un amigo de Abuín asegura que iban a las puertas de los institutos para hablar con menores
Un amigo de Abuín asegura que iban a las puertas de los institutos para hablar con menores

Manuel Somozas declaró que el Chicle le enseñó el pozo de la nave de Asados y que tenía agua en su interior

Fueron muchos los testigos que se sentaron delante del jurado popular y del juez Ángel Pantín en el juicio contra Jose Enrique Abuín, alias el Chicle, y entre ellos uno de sus amigos desde hace bastante tiempo; Manuel Somozas.

En su declaración esta mañana en los juzgados de Santiago de Compostela, Somozas ha asegurado que acompaña a Abuín a las cercanías de los institutos para ver a chicas, hablar con ellas y pedirles el número de teléfono para chatear.

Tenía un prototipo claro; "morenas, de pelo largo, delgadiñas e con vinte anos e pouco", aunque dejó claro que en ningún momento las perseguían por las calles sino que se limitaban a decirles desde la ventanilla del coche palabras como "guapas, tías buenas e morenas".

Aseguró que salían de fiesta a discotecas o a clubs de alterne de Santiago o Vigo. "Mentía a súa muller porque ela pensaba que iba a roubar gasoil pero non era certo", dijo el amigo que también apostillo que Abuín era "moi mentireiro".

Sobre el caso de Diana Quer, Somozas dijo que en una conversación que tuvo con el Chicle sobre el tema le comento que "non á van atopar nunca. Marchouse ao estranxeiro", dejando claro que no hablaron mucho más.

LA NAVE DE ASADOS

En su declaración ante el jurado y el tribunal, Manuel afirmó que meses antes de la desaparición de la joven madrileña el Chicle y él fueron varias veces a la nave de Asados, en Rianxo, para robar muebles de la fábrica abandonada.

Fue en ese momento cuando Abuín le enseñó el pozo que se encontraba en el sótano del recinto. "Había auga no interior do pozo, moi profunda", dijo Somozas. Abrieron la tapa de hormigón con el desmontable que llevaban en el coche y vieron el interior.

El testigo consideró que para abrir la tapa hacían falta dos personas, por lo menos, para poder levantarla porque "é complicado facelo un mesmo pero non imposible".

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