Francisco Narla: "Las buenas historias son las que perduran"

Francisco Narla: "Las buenas historias son las que perduran"
Francisco Narla: "Las buenas historias son las que perduran"

“La historia de un atajador en los tiempos de la Reconquista”. Así se presenta “Fierro”, la nueva novela de Francisco Narla. Narla lleva al lector a finales del siglo XII y a un lugar geográfico que linda entre los marcos de cristianos y moros, durante la época de la Reconquista.

- Después de ganar el I Premio Edhasa vuelves a las librerías cono Fierro, ambientado en la época de la Reconquista. ¿Qué te hizo basar este libro en esos tiempos?

Estaba cansado de leer o escuchar opiniones sesgadas sobre la Reconquista. Es un período histórico que se ha cubierto de basura mediática condicionada por opiniones que tienen más de política que de realidad histórica y el resultado de tantos años de opiniones tendenciosas es que uno de los períodos históricos más importantes de nuestro pasado es, de hecho, un total desconocido.

Me puse a investigar, viajé en varias ocasiones al valle del Guadiana, leí una tonelada de ensayos y, finalmente, encontré una historia que narra el tiempo entre dos de los grandes eventos de aquel período: la terrible derrota cristiana en Alarcos y la terrible victoria cristiana en las Navas de Tolosa.

Al cabo, escribí esa historia del modo más limpio y apolítico que pude y espero que los lectores se entretengan con la novela y, además, descubran mucho que desconocían.

- Me imagino que todo el proceso de documentación ha sido complicado. ¿Cómo consigues desgranar el grano de todo ese trabajo previo?

En este tipo de novelas el proceso de documentación es siempre complejo, mucho. Y es necesario que sea así para que el texto final resulte riguroso. Ahora bien, cuando llega el momento de contar una historia, hay que ser cuidadoso, no puede verterse todo lo aprendido sin más. El objetivo no es publicar un sesudo ensayo histórico, sino una buena y entretenida novela. Y ahí radica la respuesta, lo que hay que hacer es dejar que la novela mande. Hay que ser honesto con la historia que pretende contarse y dejar que toda la documentación esté, simplemente, al servicio de la trama, nunca al revés. Es crucial recordar siempre que el argumento es el que manda y, con eso mente, basta con dedicarle horas de trabajo.

- ¿Cómo ha sido esa construcción del protagonista principal? ¿Te ha costado caracterizarlo para meter al lector en su piel?

El protagonista es el propio Fierro, el que da nombre a la novela, un atajador de los ejércitos de Castilla que ha quedado marcado por su pasado. Lo ha perdido todo en el desastroso sitio de Alarcos y, alejándose de ese pasado, se ha refugiado en la frontera que supuso la vega del Guadiana, donde la esperanza de vida de los colonos era ridículamente baja. Allí, aislado, casi exiliado, será sorprendido por ese pasado del que pretende huir y descubrirá que ese pasado es el único camino a su futuro.

Su construcción no fue complicada, resultaba lógica a los tiempos y a los hechos históricos, es simplemente una más de tantas vidas marcadas por la guerra interminable que fue la Reconquista.

Y, como siempre, ha supuesto un montón de horas de trabajo que incluyeron pruebas con loriga, espada, lanza, babera… que incluyeron montar auténticos caballos bretones de batalla y mil y una cosas más. Todo para darle credibilidad a la historia.

- Eres un habitual de la novela histórica, ¿te ves arriesgando y publicar otro género tipo novela negra o policíaca?

A menudo tengo ideas y hago esbozos de otros géneros, pero el mercado editorial y los lectores suelen mostrarse reacios a esos experimentos y yo, al fin y al cabo, tengo facturas que pagar, así que no me quejo y me dedico a aquello que el público espera de mí. Me siento muy honrado y agradecido de que los lectores me hayan concedido un hueco en el mercado editorial presente y no voy a pelearme con la situación por mero capricho.

- ¿Qué es lo más importante o lo que destacas más en tu opinión de la novela?

Supongo que eso es algo que debe quedar en manos de los lectores. Sí puedo contestar lo que me gustaría que fuera la respuesta de los lectores. Me encantaría que confesasen haber reído y llorado, que lo han pasado bien y que han aprendido algo sobre la manida Reconquista. Y lo mejor de todo sería que recordasen la historia porque les ha robado un pedazo del corazón. Las buenas historias son las que perduran…

- Para terminar, ¿cómo definirías tu libro en una palabra o en una frase?

Un hombre perdido en su ayer, descubre hoy su mañana. Un mañana definido, precisamente, por su ayer.

Comentarios