La tasa Google que enfadará a Trump y con la que Sánchez espera recaudar hasta 1.200 millones

La tasa Google que enfadará a Trump y con la que Sánchez espera recaudar hasta 1.200 millones
La tasa Google que enfadará a Trump y con la que Sánchez espera recaudar hasta 1.200 millones

El Consejo de Ministros prevé aprobar este martes los proyectos de ley correspondientes al nuevo impuesto sobre determinados servicios financieros y el gravamen sobre transacciones financieras.

¿Qué es la tasa Google?

En 2017, Google, Amazon, Facebook y Apple solo pagaron 24 millones de euros a Hacienda. Por eso, la filosofía de la tasa es que estos gigantes paguen allí donde realmente generan su negocio. La tasa Google fija un tipo del 3% a los ingresos generados por servicios de publicidad dirigida en línea, servicios de intermediación en línea y la venta de datos obtenidos a partir de información proporcionada por el usuario.

¿Quién la paga?


Las empresas de Internet con ingresos anuales mundiales de al menos 750 millones de euros y que tengan ingresos en España superiores a los 3 millones. Está exento el comercio electrónico que implica la venta de bienes o servicios contratados directamente al proveedor, sin intermediario.

¿Quién no la ha aplicado?

Irlanda, Suecia, Finlandia y Dinamarca han puesto el freno a una tasa Google para Europa. Sí, los países inspiradores de gran parte de la socialdemocracia europea han vetado este impuesto. Más de 3.000 millones son la causa y una industria de almacenamiento de base de datos en las que empresas como Google y Apple han mirado hacia el norte de Europa. Sí, el clima, la capacidad tecnológica de la población y las ventajas fiscales son claves. Y no quieren perder eso con un impuesto global. 

¿Cuánto recaudará Hacienda? 

El Gobierno espera recaudar 1.200 millones anuales, aunque la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) rebaja la cifra a una horquilla entre 546 y 968 millones. 

¿Por qué puede ser una mala idea? 

El experto, Luis Garvía, profesor de finanzas en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) cree que “no tiene sentido implantarlo solo en España. Lo peor es que podría repercutir en el usuario y merece la pena pensar si es más inteligente cooperar con ellos que meterles el dedo en el ojo, como se dice de forma vulgar. Los países que quieren las infraestructuras de los GAFAM no lo van a permitir y ellos son los que tienen todas las de ganar porque hablamos de países donde hay estabilidad económica y hace el frío necesario para tener los procesadores".

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