El Gobierno estudia que la vuelta a las aulas sea voluntaria para alumnos y profesores

El Gobierno estudia que la vuelta a las aulas sea voluntaria para alumnos y profesores
El Gobierno estudia que la vuelta a las aulas sea voluntaria para alumnos y profesores

Fuentes del Gobierno han indicado a Europa Press que los alumnos de segundo de Bachillerato, de cuarto de la ESO y de Educación Especial serían los primeros en pisar las aulas.

El Gobierno se plantea la posibilidad de que la vuelta a las clases sea voluntaria tanto para los estudiantes como para los profesores, y dando prioridad a los alumnos que estén en una situación más vulnerable, en referencia a aquellos que no han podido acceder a la educación a distancia, así como a aquellos alumnos que hayan sufrido las consecuencias del coronavirus en su familia.

Por el momento, no se baraja ninguna fecha concreta para abrir los colegios, pero sí se han empezado a estudiar las condiciones que se tendrían que cumplir para que se produzca la vuelta a las aulas, entre las que se encuentra que la vuelta sea solo parcial y de forma simultánea a la educación a distancia.

Según ha podido saber Europa Press, entre las opciones que maneja el Gobierno para su plan de desescalada en el ámbito educativo, también se encuentra el que la reincorporación a las clases se haría por etapas y de forma voluntaria, tanto para alumnos como para profesores, lo que evitaría la incorporación de maestros con síntomas de COVID-19

En lo referente a quiénes serían los primeros que pisarían las clases, se comenzaría por los alumnos de segundo de Bachillerato, de cuarto de la ESO y de Educación Especial, seguidos del resto de cursos de Bachillerato y Secundaria. Los últimos en volver a las aulas serían los alumnos de Educación Infantil, ya que es el grupo en el que resulta más complicado mantener las distancias de seguridad y seguir los protocolos de higiene para evitar contagios.

Asimismo, antes de que se abran las puertas de los centros educativos, todos tendrán que haber desinfectado sus instalaciones, así como disponer de geles hidroalcohólicos y mascarillas suficientes para alumnos y docentes.

Una de las condiciones imprescindibles para la vuelta a las clases es que se mantenga una distancia social y una separación de dos metros entre pupitres, lo que obligaría a reducir las clases a la mitad de alumnos. También habría que modificar y escalar los horarios de entrada al centro, para evitar aglomeraciones en las puertas de colegios e institutos.

Por último, y también con el objetivo de evitar aglomeraciones, el Gobierno retrasaría la apertura de los comedores escolares, prolongando, en su lugar, las fórmulas alternativas que garanticen la alimentación de alumnos con becas.


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